jueves, 9 de junio de 2011
Adiós
No me dejo pintarlo, ni siquiera pude dibujarlo, quise escribirlo y no sabía que tenía que hacer. Corto mi inspiración, aún sigo odiando aquel momento. No pensé que la cortina de humo se fuera a disipar tan rápido, no me dio tiempo de pensar y tampoco de dar una explicación (Es materialismo sin sentido). Una vez más se ha equivocado, pero ya no me extraña que lo haga (después de tantos años se vuelve costumbre) pero me duelen y me hieren sus palabras. Solo puedo subir el volumen de la radio al máximo, para no escuchar mis pensamientos así quizá, tan solo quizá pueda olvidarme de su existencia, una vez más. Adiós.
sábado, 4 de junio de 2011
Encuentros
Aixa, salió como todas las tardes de su casa. Vestía una falda que llegaba a sus rodillas, una blusa azul, no acostumbraba a usar zapatos de tacón, aunque siempre le habían gustado, esa tarde vestía los únicos que tenía, aquellos que solo usaba en ocasiones especiales. Esa tarde, decidió ir a visitarlo, Ian vivía en las afueras de la ciudad. Su casa era de ensueño, una casa no muy grande pero con un gran jardín a su alrededor que pasaba todo el año cubierto de rosas de todos los colores posibles. Aixa realmente amaba aquel lugar. Aixa e Ian eran amigos desde hacía casi seis años y desde entonces habían sido inseparables.
Los últimos 19 meses habían sido los más extraños de la vida de Aixa, sus sentimientos hacia Ian habían cambiado, se había enamorado de él. La tarde había sido planeada, iba a decirle todo lo que sentía por él, ese día se cumplían exactamente seis años desde que lo vio por primera vez. Había pasado toda la noche anterior imaginando distintos escenarios, que le diría y que haría dependiendo de su reacción, memorizo unas cuantas formas de decirlo, se arreglo, hizo una llamada importante, tomo su bolso y se dirigio hacia su casa. Ian la esperaba, sabía que ella llegaría, sus sentimiento no eran muy distintos a los de Aixa, corto 19 rosas del jardín, las coloco en un florero transparente con agua, las situó en la pequeña mesa que estaba en la sala, vio el reloj una vez más (14:49), ella llegaría en cualquier momento.
Aixa solía ser una persona muy puntal en todas sus citas, subió al tren de las 14:00, calculo que llegaría a las 14:50. Mientras el tren se movía, recorrió con su vista todo a su alrededor, vio a los pasajeros, se percato que el tren iba algo vacío, sonrió al ver a una pareja y volteo su vista hacia la ventana, se perdió entre todo lo que pasaba tras su ventana. El tren paro en la estación San Sebastian, un grupo de personas subieron abordo y el tren continuo su recorrido, alguien se sentó a su lado, no presto atención a quién era aquel sujeto, él sonrió al verla, evidentemente no lo había reconocido. Esteban era uno de los chicos más misteriosos que había conocido Aixa, tenía pocos amigos, casi no hablaba, sin embargo se había enamorado de sus hermosos ojos azules y de su sonrisa. Él también se había enamorado de ella, empezaron a salir después de 10 meses de haberse conocido, pasaron tardes maravillosas juntos, hasta que Esteban se fue de la ciudad. Habían pasado 6 años desde la última vez que lo había visto, ese día que lo dejo en la estación, Ian la vio en ese lugar por primera vez, sin embargo ella solo pensaba en Esteban. Seis años más tarde se vuelven a encontrar, nuevamente en una estación, sus vidas se vuelven a unir, después de haber sido separadas. Ella lo ve, él la ve, sigue sonriendo, ella se pierde en sus hermosos ojos azules.
Ian vuelve a ver el reloj (17:00), Aixa se ha retrasado dos horas. Telefonea a casa de Aixa, dicen que ha salido, vuelve a ver el reloj (19:19). El día se ha ido, Aixa jamas llego a la cita, Ian simplemente espera su llamada, pasan los días y la llamada no llega, pasan los meses, Aixa se ha ido de su vida.
Son las cinco de la tarde, Ian se dirige a la floristeria, esta decidido a comprar 19 tulipanes, la tarde es fresca, el sol se esta ocultando, puede observar el hermoso atardecer, su imagen se refleja en los vidrios de las vitrinas de las tiendas, esta a unos cuantos metros de la floristería, nada puede arruinar aquel perfecto día. Un taxi para frente a la floristería, una hermosa mujer baja del taxi, lleva lentes oscuros y un sombrero, no puede ver su cara. Se para frente a la floristería, vé las bellas flores expuestas en la vitrina, empieza a caminar hacia donde esta Ian, ella le sonríe, se quita los lentes, Ian se queda perplejo. Aixa esta frente a él, 19 meses han pasado desde la última vez que la vio.
Los últimos 19 meses habían sido los más extraños de la vida de Aixa, sus sentimientos hacia Ian habían cambiado, se había enamorado de él. La tarde había sido planeada, iba a decirle todo lo que sentía por él, ese día se cumplían exactamente seis años desde que lo vio por primera vez. Había pasado toda la noche anterior imaginando distintos escenarios, que le diría y que haría dependiendo de su reacción, memorizo unas cuantas formas de decirlo, se arreglo, hizo una llamada importante, tomo su bolso y se dirigio hacia su casa. Ian la esperaba, sabía que ella llegaría, sus sentimiento no eran muy distintos a los de Aixa, corto 19 rosas del jardín, las coloco en un florero transparente con agua, las situó en la pequeña mesa que estaba en la sala, vio el reloj una vez más (14:49), ella llegaría en cualquier momento.
Aixa solía ser una persona muy puntal en todas sus citas, subió al tren de las 14:00, calculo que llegaría a las 14:50. Mientras el tren se movía, recorrió con su vista todo a su alrededor, vio a los pasajeros, se percato que el tren iba algo vacío, sonrió al ver a una pareja y volteo su vista hacia la ventana, se perdió entre todo lo que pasaba tras su ventana. El tren paro en la estación San Sebastian, un grupo de personas subieron abordo y el tren continuo su recorrido, alguien se sentó a su lado, no presto atención a quién era aquel sujeto, él sonrió al verla, evidentemente no lo había reconocido. Esteban era uno de los chicos más misteriosos que había conocido Aixa, tenía pocos amigos, casi no hablaba, sin embargo se había enamorado de sus hermosos ojos azules y de su sonrisa. Él también se había enamorado de ella, empezaron a salir después de 10 meses de haberse conocido, pasaron tardes maravillosas juntos, hasta que Esteban se fue de la ciudad. Habían pasado 6 años desde la última vez que lo había visto, ese día que lo dejo en la estación, Ian la vio en ese lugar por primera vez, sin embargo ella solo pensaba en Esteban. Seis años más tarde se vuelven a encontrar, nuevamente en una estación, sus vidas se vuelven a unir, después de haber sido separadas. Ella lo ve, él la ve, sigue sonriendo, ella se pierde en sus hermosos ojos azules.
Ian vuelve a ver el reloj (17:00), Aixa se ha retrasado dos horas. Telefonea a casa de Aixa, dicen que ha salido, vuelve a ver el reloj (19:19). El día se ha ido, Aixa jamas llego a la cita, Ian simplemente espera su llamada, pasan los días y la llamada no llega, pasan los meses, Aixa se ha ido de su vida.
Son las cinco de la tarde, Ian se dirige a la floristeria, esta decidido a comprar 19 tulipanes, la tarde es fresca, el sol se esta ocultando, puede observar el hermoso atardecer, su imagen se refleja en los vidrios de las vitrinas de las tiendas, esta a unos cuantos metros de la floristería, nada puede arruinar aquel perfecto día. Un taxi para frente a la floristería, una hermosa mujer baja del taxi, lleva lentes oscuros y un sombrero, no puede ver su cara. Se para frente a la floristería, vé las bellas flores expuestas en la vitrina, empieza a caminar hacia donde esta Ian, ella le sonríe, se quita los lentes, Ian se queda perplejo. Aixa esta frente a él, 19 meses han pasado desde la última vez que la vio.
miércoles, 1 de junio de 2011
Un viaje
La calma había vueto a los días de Georgiana, varios años habían pasado, ahora era una mujer de 25 años. Tres años han trascurrido desde que dejo la casa de sus padres con el afán de viajar a través del mundo, de los días, en si, del tiempo. Eligió el viejo continente para perderse entre la belleza de las ciudades y las grandes multitudes. Aquel viaje con el que por años había soñado por fin se hacia realidad, era tan solo una niña cuando decidió estudiar idiomas, sabía que al llegar cierta edad podría irse y tendría que comunicarse con personas de otras culturas, de otras costumbres. Se perdió de cumpleaños, cenas, invitaciones, rechazó todo tipo de citas, mientras los años se iban, pasaba las tardes, sus días, encerrada tras las cuatro paredes que formaban su cuarto. Estudió en colegios caros, en los más prestigiosos de la ciudad, práctico ballet,
su pasión. Algún día soñó con ser una gran bailarina y enseñar su arte a todo el mundo.
Dividió su tiempo entre universidad y trabajo, solía trabajar por las tardes en una pequeña editorial, no era muy famosa, pero de vez en cuando llegaba algún manuscrito interesante, había leído todos los libros que habían sido publicados por aquella editorial, leer su otra pasión. Podía pasar horas, incluso días con un libro en sus manos. Su sueldo no era muy elevado y aún vivía con sus padres, sus gastos eran pocos por lo tanto la mayor parte de su sueldo lo ahorraba. Llego el día en que termino sus estudios universitarios, fue al acto de graduación, a este asistieron sus padres, su prima y unos cuantos amigos que había hecho (realmente jamás se intereso por entablar amistad con nadie, su idea era firme, solo quería viajar). La noche anterior había sido lluviosa, el sol salió muy temprano y con su calor iba secando cada gota de lluvia, se podía sentir aún el aroma a tierra mojada, era el día perfecto, el día anterior había renunciado a su trabajo, había planeado
salir el día lunes de viaje, ir al aeropuerto, tomar el primer avión que la llevará lejos.
Todo salió como lo planeaba, subió al primer avión rumbo al viejo continente, el avión se dirigía a su cuidad soñada, pensó que era una señal, un buen presagio, por fin llegaría a aquella ciudad que por tanto tiempo la había estado esperando. Camino por las calles de la ciudad, busco el hotel más barato de los alrededores.
Sin darse cuenta, se pasaron los años, no fue lo que imagino, consiguió un trabajo no muy bien pagado en una galería de arte (Se exponían todo tipo de pinturas, amaba la pintura, su otra pasión). Sin embargo era feliz porque sabía que había llegado a aquella ciudad de noches de ensueño y días brillantes. Conoció un par de amigos, camino bajo la lluvia, fue a lugares inimaginables, paso días de miseria en los que quizá ni comida podía comprar, sin embargo tras tres años, la calma había vuelto, su trabajo en la galería de arte le enorgullecía, quizá no fue lo que imagino, pero por fin había dejado atrás aquellos lejanos días de septiembre.
su pasión. Algún día soñó con ser una gran bailarina y enseñar su arte a todo el mundo.
Dividió su tiempo entre universidad y trabajo, solía trabajar por las tardes en una pequeña editorial, no era muy famosa, pero de vez en cuando llegaba algún manuscrito interesante, había leído todos los libros que habían sido publicados por aquella editorial, leer su otra pasión. Podía pasar horas, incluso días con un libro en sus manos. Su sueldo no era muy elevado y aún vivía con sus padres, sus gastos eran pocos por lo tanto la mayor parte de su sueldo lo ahorraba. Llego el día en que termino sus estudios universitarios, fue al acto de graduación, a este asistieron sus padres, su prima y unos cuantos amigos que había hecho (realmente jamás se intereso por entablar amistad con nadie, su idea era firme, solo quería viajar). La noche anterior había sido lluviosa, el sol salió muy temprano y con su calor iba secando cada gota de lluvia, se podía sentir aún el aroma a tierra mojada, era el día perfecto, el día anterior había renunciado a su trabajo, había planeado
salir el día lunes de viaje, ir al aeropuerto, tomar el primer avión que la llevará lejos.
Todo salió como lo planeaba, subió al primer avión rumbo al viejo continente, el avión se dirigía a su cuidad soñada, pensó que era una señal, un buen presagio, por fin llegaría a aquella ciudad que por tanto tiempo la había estado esperando. Camino por las calles de la ciudad, busco el hotel más barato de los alrededores.
Sin darse cuenta, se pasaron los años, no fue lo que imagino, consiguió un trabajo no muy bien pagado en una galería de arte (Se exponían todo tipo de pinturas, amaba la pintura, su otra pasión). Sin embargo era feliz porque sabía que había llegado a aquella ciudad de noches de ensueño y días brillantes. Conoció un par de amigos, camino bajo la lluvia, fue a lugares inimaginables, paso días de miseria en los que quizá ni comida podía comprar, sin embargo tras tres años, la calma había vuelto, su trabajo en la galería de arte le enorgullecía, quizá no fue lo que imagino, pero por fin había dejado atrás aquellos lejanos días de septiembre.
sábado, 28 de mayo de 2011
Una tarde más, decidió salir nuevamente, quizá sería la última de todos estos años,finalmente cerraría una etapa más de su vida. Tomo las llaves del auto y condujo hasta aquel viejo edificio, era una tarde gris, nublada, solo esperaba que las gotas de lluvia empezaran a caer.Sería la tarde perfecta.
Esa tarde estaba en la cima de uno de los edificios más altos de la ciudad, esperaba que las gotas de lluvia cayeran sobre su cuerpo, deseaba sentir el agua helada sobre su piel, sobre su rostro. Entro al sótano del edificio, estaciono su auto en el primer lugar vacío que encontró, recorrio por un momento aquel viejo parqueo con sus ojos, sonrio y recordo la primera vez que lo visito, se vio a si misma entrando al parqueo, parqueando el auto en el lugar que estaba justo a su izquierda, recordó cuando salio del parqueo (Sin duda jamás lo olvidaría).
Salio del auto, hecho un último vistazo al parqueo y sonriendo camino hacia el elevador, el lugar seguía siendo el mismo, las gradas junto a dos viejos elevadores, unos cuantos rótulos indicando los lugares del edificio, aún seguía su nombre allí escrito. Oprimio el botón para subir al sexto nivel, entro al elevador, dijo buena tarde al único ocupante que casualmente también se dirigía al sexto nivel. Vio como los números del elevador iban aumentando indicando el nivel, espero sentir ese estremecimiento que se siente cuando el ascensor se detiene, se despidio de la persona que iba en el mismo asensor y salio.
Vio las gradas junto al elevador, vio hacia la izquierda y luego hacia la derecha, todo era exactamente igual, solo las rejas negras ahora colocadas tanto al lado derecho como al izquierdo del ascensor habían cambiado, antes no existían. Toco el timbre de aquella puerta blanca, espero por unos momentos a que alguien le abriera y entro.
La habitación seguía igual, unas cuantas pinturas, un televisor, el despacho, dos cestas con revistas viejas y otras dos puertas blancas al fondo. Aquella que antes era blanca con una línea celeste ahora era naranja combinada con marrón, le pareció hermosa. Las nueve sillas seguían ubicadas exactamente igual. Se sentó a esperar una vez más, llevaba cuatro años de visitar aquel lugar y no había visto la hermosa vista desde la ventana, quizá si la vio, pero nunca le presto atención. Vio una vez más la pintura de una mujer formada por flores pintadas, recordó pasar horas viendo aquella pintura, tratando de entender cada trazo, cada línea y cada uno de los colores usados. Desvió su mirada una vez más hacia la ventana, esperando ver la lluvía caer una vez más y por última vez, en aquel lugar, en vez de eso vio el hermoso horizonte que se perdía entre las nubes, algunos edificios y árboles. Estaba tan concentrada en la ventana que no escucho sonar el timbre, solo pudo ver como un avión se deslizaba a través del cielo, traspasando las nubes, vio como se movía de un lado a otro y como descendia y se perdía en el horizonte, deseo estar en aquel avión, otro más paso, luego otro y otro, este último sin lugar a duda lo recordaría para siempre, paso tan cerca que parecía que podía tocarlo, era blanco con líneas rojas, deseo una vez más ir en ese avión, deseaba que se dirigiera a aquella lejana ciudad que tanto añoraba. Simplemente sonrió una vez.
Sin tener noción del tiempo paso una hora sentada frente a aquella ventana. Era tiempo de pasar a la siguiente habitación, camino por el estrecho pasillo que las separaba, cruzo la puerta vio a su alrededor, aún estaban las tres divisiones que partían en tres a aquella habitación. Una vez más en aquel pequeño lugar divisaba un reloj, una ventana y la radio encendida, se ubico en el lugar de siempre, espero por unos momentos, se concentro en la ventana que daba a una calle repleta de autos, parecían ser los mismos autos de siempre, trato de ver y entender la publicidad ubicada en pequeñas vayas, su vista ya no era la de antes, no lograba entender lo que decían aquellos letreros, vio la hora en el reloj (17:20), en la estación de radio sonaba una vieja canción que amaba, que le traía buenos recuerdos. Sin embargo, aquel momento perfecto no lo sería por más tiempo, se desilusiono cuando le dijeron que tenía que regresar una vez más, su día tan especial no era el indicado. Otra vez tendría que repetir aquel día, recordar todo, buscar algo interesante, algo diferente, ya que ese día se había convertido en otro día más, uno igual a todos los demás.
Otro día más había acabado, las gotas de lluvia no llegaron, quizá porque no era el día indicado, quizá la próxima vez, cuando regrese, por fin pueda terminar con esos días. Adiós a otro día.
sábado, 21 de mayo de 2011
Mis palabras no importan ya más,
una respuesta fría,
sin pensar en lo que dirán,
una simple respuesta, directa,
cuál será la reacción,
no lo sé y ya no me importa.
Me preguntaba cuál esperabas que fuera mi respuesta
si esperaste que fuera sincera
o deseaste que por un momento te dijera una verdad metirosa,
sabías que ya no me importabas,
que lo que fue aquellos días se había perdido
y se había quedado en el olvido,
que ya no te desea,
que aborrecia tu ceranía,
que te odiaba en silencio,
ocultando todo bajo una sonrisa,
un simple saludo.
una respuesta fría,
sin pensar en lo que dirán,
una simple respuesta, directa,
cuál será la reacción,
no lo sé y ya no me importa.
Me preguntaba cuál esperabas que fuera mi respuesta
si esperaste que fuera sincera
o deseaste que por un momento te dijera una verdad metirosa,
sabías que ya no me importabas,
que lo que fue aquellos días se había perdido
y se había quedado en el olvido,
que ya no te desea,
que aborrecia tu ceranía,
que te odiaba en silencio,
ocultando todo bajo una sonrisa,
un simple saludo.
Mujer sin vida, dependiente de hombres,
intentando llorar, ocultandose bajo falsas lágrimas
que no tienen significancia,
tratando de cubrir con palabras y lloriqueos
los errores que has cometido en su vida.
Mujer de madrugada, hablando de unos y de otros,
intentando ser la victima del mundo,
amezando con suicidios inconclusos,
desahogando tus penas en botellas de alcohol
escondidas en el ropero que has roto,
aquel que otro más te ha regalado.
Mujer asquerosa, mantenida
que a nadie importa, todos pasan por ti
pero todos te han dejado de desear,
sucumbe entre las sábanas que la otra noche fueron habitadas por otro
y que hoy han dejado de estar acompañadas.
Una llamada de media noche,
unas cuantas palabras sin sentido,
otro suicidio que no ha ocurrido,
¿Cuándo realmente lo harás?
Quizá tus fuerzas se han ido,
lo sé,
no es más que otra de tus jugadas,
no es más que otra telaraña que has tejido
¿A quién atraparas ahora?
intentando llorar, ocultandose bajo falsas lágrimas
que no tienen significancia,
tratando de cubrir con palabras y lloriqueos
los errores que has cometido en su vida.
Mujer de madrugada, hablando de unos y de otros,
intentando ser la victima del mundo,
amezando con suicidios inconclusos,
desahogando tus penas en botellas de alcohol
escondidas en el ropero que has roto,
aquel que otro más te ha regalado.
Mujer asquerosa, mantenida
que a nadie importa, todos pasan por ti
pero todos te han dejado de desear,
sucumbe entre las sábanas que la otra noche fueron habitadas por otro
y que hoy han dejado de estar acompañadas.
Una llamada de media noche,
unas cuantas palabras sin sentido,
otro suicidio que no ha ocurrido,
¿Cuándo realmente lo harás?
Quizá tus fuerzas se han ido,
lo sé,
no es más que otra de tus jugadas,
no es más que otra telaraña que has tejido
¿A quién atraparas ahora?
martes, 17 de mayo de 2011
Si, es cierto que me deshago de uno para llegar a otro,
es cierto que mis mundos existen en mis realidades paralelas,
cuantas serán, hasta ahora no lo se,
porque ni mis mundos he podido contar,
me detengo en medio de la nada,
esperando una reacción,
un decir,
mientras el tiempo pasa mi mente gira
hacia un tiempo atrás,
sigo viendo la misma situación ir y venir
en distintas formas, en distintas ocasiones,
sin que para mi llegue a tener sentido,
solo me lleva a tomar una decisión
y olvidar todo lo relacionado a mis días planeados,
a mis ilusiones creadas,
seguiré siendo aquella que un día deseo gritar
y en vez de eso callo,
aquella que se trago cada gota amarga
de días disfuncionales,
aquella que quiso correr pero no pudo ni caminar,
aquella que hoy,
en medio de la noche
sigue esperando una llamada sin importancia
que nunca llegara,
una llamada sin importancia ya que dejo
de creer en soluciones a problemas
sin soluciones, quizá este sea,
Mi último adiós...
es cierto que mis mundos existen en mis realidades paralelas,
cuantas serán, hasta ahora no lo se,
porque ni mis mundos he podido contar,
me detengo en medio de la nada,
esperando una reacción,
un decir,
mientras el tiempo pasa mi mente gira
hacia un tiempo atrás,
sigo viendo la misma situación ir y venir
en distintas formas, en distintas ocasiones,
sin que para mi llegue a tener sentido,
solo me lleva a tomar una decisión
y olvidar todo lo relacionado a mis días planeados,
a mis ilusiones creadas,
seguiré siendo aquella que un día deseo gritar
y en vez de eso callo,
aquella que se trago cada gota amarga
de días disfuncionales,
aquella que quiso correr pero no pudo ni caminar,
aquella que hoy,
en medio de la noche
sigue esperando una llamada sin importancia
que nunca llegara,
una llamada sin importancia ya que dejo
de creer en soluciones a problemas
sin soluciones, quizá este sea,
Mi último adiós...
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