viernes, 23 de diciembre de 2011
Tu guitarra y yo
Sé que fue una ilusión, mía y de tu guitarra, una ilusión que empezo por un sueño, sin embargo en el momento en el que tu mano se enlazo con la mía, el instante en el que atrape tus manos, fue más que un momento, fue simplemente la realidad. Si me miras, déjame verte, si me decis vos, yo también te diré vos, si en medio de la madrugada las notas de tu guitarra me recuerdan, mis letras de media noche serán tuyas, si me abrazas, como hoy me abrazabas, mis brazos no te soltarán mañana, a vos que me devolviste las palabras, a vos que apareces para jugar con mis delirios, vos que en vez de regalarme la luna y las estrellas me regalas una palabra y un acorde, a vos que me dijiste que me quedara, solo a vos te pediría quedarte junto a mí. Vos y un acorde de guitarra, vos transformando mis palabras, simplemente vos, tu guitarra, volando y caminando, sobreviviendo a las alboradas, te invento, no te busco, llegas, estabas enfrente y te ignore, hoy levanto la mirada y allí estas vos, hoy me toca callar, a vos te toca hablar, las notas de tu pentagrama se despegan y se elevan, las atrapo entre mis manos, solo fue un sueño, solo sos un fantasma. Aún escucho los acordes de tu guitarra, aún sos una ilusión, no sé vos que pensas, pero desperta, vení conmigo, deja tu almohada, trae tu guitarra y cántame una de esas canciones que durante la mañana te escribí. Solo vení y olvídate del tiempo, sí vale, olvídate de la vida, deja tu sueño de esta noche, yo deje el mío, solo para atraparte y verte, mírame, mírate, abrazame una vez más, hoy no te quise dejar, me atrapo la nostalgia de esa corta despedida y vos que me abrazabas y no me dejabas ir, hoy me iba, vos te quedabas, cuando decidas venir a buscarme trae tu guitarra, no te preocupes porque ella y yo somos amigas, ella me contó que cada madrugada sus acordes se perdían, ella me dijo que en las madrugadas te quedaste en silencio, al igual que ambas nos quedamos en silencio, porque en silencio ambas te amamos, en silencio, a vos te amamos. Hoy solo acaricias a tu guitarra, pero no importa, en la inmensidad del tiempo yo te espero, aún más allá del tiempo, aquí te espero. Trae tu guitarra, porque ambas te amamos.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Te preguntas por el día, por las horas, ¿por la luna y las estrellas?, por las noches y las madrugadas de estos días, de aquellos días, te detienes por un instante, por un momento, es casi media noche, estas sola en medio de la nada pensando en la ropa que vestirás mañana, ves tu cama, el libro que has empezado a leer y no terminas desde hace meses, te encierras, ¿en tu habitación?, no, esa ya es tu cárcel, te encierras en tus dulces, hermosos, ¿tristes?, ¿oscuros? y bellos pensamientos. Te sientas en la orilla de la cama, la noche es fría, casi nublada, coges un suéter, te lo pones, sales a paso lento de la habitación, ¿a qué vas?, caminas hacia el patio trasero de tu habitación, ¿qué buscas?, estas una vez más en medio de la nada, enfrascada en un mundo de eternos y perennes pensamientos, ¿el tiempo?, no ves las horas que han pasado, te distraes viendo las estrellas, al cielo, ¿qué buscas?, ves una y otra vez las estrellas, la luna en cuarto menguante oculta tras una densa nube gris, sin embargo el cielo es estrellado por partes y de un azul hermoso, regresas una vez más a tu habitación, no hay nadie, absoluto silencio.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Avenida Amaneceres
Lo atrapas, lo tienes en tus manos, lo achicas y lo alargas (quizá lo agrandas o ensanchas), ¿a quién? Al tiempo. Sacamos las palabras de los sueños de invierno, revelamos la realidad de los oscuros pensamientos ocultos tras una sonrisa, así pues camina siguiendo los sueños. El día cotidiano, las horas del día, ¿quién es la mujer que aparece, que te abraza y no te suelta? En la misma escena el auto parlante trata de explicarte, de contarte la historia oculta del viejo caserón que hoy estas visitando, la historia oculta del caserón de la calle Amaneceres, una pared esboza, finge, cubrir todo el caserón formado por tres pequeñas casas sobre una especie de montaña, prado o loma, parece sacada de un libro de cuentos, pues así es, ¿quién es la mujer que te abraza, que te besa y no te suelta? ¿quiénes son las mujeres que te ven al otro lado de la calle, las mujeres con quiénes caminas? ¿qué haces después de estar dos horas en el caserón, oculta bajo un manto de invisibilidad, viéndolo y sonriendo para ti misma mientras piensas en él, en sus labios, en sus besos? El sabe que lo observas, sube la mirada y desesperado te busca, pero no te ve, no te encuentra, mientras tanto esbozas una vez más una sonrisa para tus adentros, sabes a que juegas, lo ves una vez más y te preguntas porqué. Avanzas por la sala con tu sonrisa triunfal, piensas en tu escape de dos horas caminando por las calles empolvadas de la avenida Amaneceres, piensas en los árboles, en las calles olvidadas, en los toscos colores de las casas, en la visita al caserón de esa desconocida que te abraza, que te besa, en el camino de la cima del caserón que desaparece de tu vista, sin embargo, sin entender nada en absoluto, se dibuja una vez más tu sonrisa, ganaste.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Las noches de ensueño no existen, no existe la felicidad, la realidad no es más que una simple ilusión, así son las noches y los días, falsas ilusiones de noviembre, que se olvidan en diciembre y que fingen intentar ser lo mismo una mañana de primero de enero, pero no es así, todo se pierde, nada es real, la traición, las palabras, la única verdad existente, ninguna, corriendo tras uno, tras otro y al dormir, desaparecer en la pesadilla del abandono y la soledad, tras una llamada que despierta por la madrugada ni es madruga es una simple mañana, intentando parecer ser, creer en sus palabras, no deja escapar, atrapa, caminando de un lado a otro, sin querer cruzarse con su mirada, sin querer tan siquiera ver que hay más allá, las piedras en la subida, en la que aparecen los espejismos de los días perdidos y olvidados, de los días lejanos de ser días, lejanos de dejar algo que querer, se vuelven monótonos, un abismo oscuro en el que se pierde todo pequeño rayo de luz, así se van los días. No es nada, no existe un escape, el único que existe está lejos, está entre la niebla de los días fríos, bajo las estrellas resplandecientes en el firmamento infinito, infinito como el maldito tiempo que nunca se termina, infinito como los sentimientos, las lágrimas, infinito como los granos de arena, infinito, como la mar que se pierde, que se junta en algún momento con el cielo y se vuelven uno solo, ¿en dónde se junta todo? ¿en dónde quedan los momentos? ¿existen los momentos? ¿en donde quedan los días, las noches? Malditos los sueños y las ilusiones.
martes, 15 de noviembre de 2011
Allí estabamos
Allí estaba ella, radiante como siempre, con su sonrisa, su expresión fuerte.
Allí estabas tú, con tu mirada perdida, con tu seriedad de siempre, allí estabas tú.
¿La buscaste con tu mirada? ¿Tus ojos aún la siguen buscando?
Allí estabas tú y allí estaba ella, allí estaba ella y allí estabas tú.
Allí estaba yo, observándote.
Allí estabas tú, con tu mirada perdida, con tu seriedad de siempre, allí estabas tú.
¿La buscaste con tu mirada? ¿Tus ojos aún la siguen buscando?
Allí estabas tú y allí estaba ella, allí estaba ella y allí estabas tú.
Allí estaba yo, observándote.
Allí estábamos los tres, por supuesto, yo ausente del momento, porque no existo en su mundo.
Allí estabas tú con ella, juntos, ausentes del tiempo, del espacio, perdidos en el mundo construido por ustedes, perdidos en su mundo.
Allí estaba yo, observándote.
Estaba esperando pacientemente que por un instante dejarás ese mundo y vinieras conmigo, a mi mundo, a nuestro mundo.
Allí estaba yo, observándote, esperándote.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Una vez más te vas
Ayer dijiste que te ibas, que no querías regresar, te ibas con él, lo llevas como tu títere de un lugar a otro, decís que te vas con él, regresas a mitad de la tarde, con tu misma expresión, a él no parece importarle, a mi tampoco me importa, dijiste que te ibas pero una vez más has regresado.
Despertas muy temprano, lo despertas a él, decidís invitarle a desayunar, algo totalmente inesperado, yo no sé hacia dónde se dirigen le pregunto a él a dónde van, me responde que has decido invitarlo a desayunar, como es la vida, un día yo despierto por la mañana y veo que no estas, otro día despierto y me decís que te vas, otro día despierto y me decís que me detestas, otro día despierto y estas allí, como siempre, con tu mirada triste, no sé que esperas de mí, no lo sé, te he escuchado hasta cansarme de tus palabras repetidas una y otra vez, hoy despierto y decís que te vas con él, te vas así nada más, ayer me gritabas, decías que te mentía, pero no lo he hecho, que haya dejado de decirte lo que hago o no hago no quiere decir que te mienta, no me acuses de ser la culpable de que él sea como es, tampoco me digas que te importo y mucho menos me digas que le importo a él, porque con él no existe ningún vinculo, ninguna relación, simplemente somos dos desconocidos que discutimos de política, fútbol y alguno que otro tema de la situación actual, no pasamos de eso y vos sabes que tenes la culpa, no me digas quién soy porque no lo sabes, no me digas que tengo que hacer porque ya no quiero hacer lo que me decís, quiero hacer lo que yo quiera, hoy despierto y te vas con él, ni una sola vez me llevaste a mí, pero te vas con él.
Despertas muy temprano, lo despertas a él, decidís invitarle a desayunar, algo totalmente inesperado, yo no sé hacia dónde se dirigen le pregunto a él a dónde van, me responde que has decido invitarlo a desayunar, como es la vida, un día yo despierto por la mañana y veo que no estas, otro día despierto y me decís que te vas, otro día despierto y me decís que me detestas, otro día despierto y estas allí, como siempre, con tu mirada triste, no sé que esperas de mí, no lo sé, te he escuchado hasta cansarme de tus palabras repetidas una y otra vez, hoy despierto y decís que te vas con él, te vas así nada más, ayer me gritabas, decías que te mentía, pero no lo he hecho, que haya dejado de decirte lo que hago o no hago no quiere decir que te mienta, no me acuses de ser la culpable de que él sea como es, tampoco me digas que te importo y mucho menos me digas que le importo a él, porque con él no existe ningún vinculo, ninguna relación, simplemente somos dos desconocidos que discutimos de política, fútbol y alguno que otro tema de la situación actual, no pasamos de eso y vos sabes que tenes la culpa, no me digas quién soy porque no lo sabes, no me digas que tengo que hacer porque ya no quiero hacer lo que me decís, quiero hacer lo que yo quiera, hoy despierto y te vas con él, ni una sola vez me llevaste a mí, pero te vas con él.
Malditas las letras
Malditas las letras que fueron mi escape, esas letras que deje adheridas a las blancas hojas, las que guarde en mi memoria, las que se quedaron guardadas en instantes de tiempo marcados por la ira, el desprecio, la tristeza, la ilusión, los momentos de ensueño que no pasaron a ser más que momentos, instantes que quise olvidar y que mis letras absorbieron porque yo así ordené.
Malditas las letras que se robaron mis sentimientos, esos sentimientos que no quería olvidar, pero que con el pasar de los días me habían enamorado, han matado mis recuerdos, mis momentos de ensueño, mis instantes, ahora tengo que acudir a ellas para poder o tan solo quizá intentar recordar que fueron esos momentos que ahora ya no son míos, son de ellas, ellas me los quitaron, se acostumbraron a absorber mis días, porque eso quería, hoy que ya no quiero que se lleven mis pensamientos, mis ilusiones, mis sueños, mis momentos, se los llevan y yo nada puedo hacer, se han robado mis sentimientos, malditas las letras.
Malditas las letras, que aún amo, las amo porque fueron mis días, en ellas se han guardado mis días, mis pensamientos y sentimientos y hoy no puedo dejarlas porque se volvieron mi adicción, la cura a mi dolor, mis confidentes, malditas las letras por amarlas, quererlas y no dejarlas ir, malditas letras mías y de nadie más, realmente me robaron mis sentimientos, pero no importa, realmente no importa, las amo y son mías, solo mías, fueron mi sombra, mi compañía, mi alegría y tristeza, fueron mi mundo, son mi mundo.
Malditas las letras porque son mi adicción y mi mundo y aunque me dejen sin nada, yo jamás las podre dejar. Mis letras, mías, mías, de nadie más. Mis queridas letras. Malditas las letras que amo, porque solo para ellas existen sentimientos, malditas las letras, porque ellas guardan todos mis sentimientos aunque algunos no quise que se quedaran ellas, eran míos y me los han robado, aún así, no quiero dejarlas.
Malditas las letras que se robaron mis sentimientos, esos sentimientos que no quería olvidar, pero que con el pasar de los días me habían enamorado, han matado mis recuerdos, mis momentos de ensueño, mis instantes, ahora tengo que acudir a ellas para poder o tan solo quizá intentar recordar que fueron esos momentos que ahora ya no son míos, son de ellas, ellas me los quitaron, se acostumbraron a absorber mis días, porque eso quería, hoy que ya no quiero que se lleven mis pensamientos, mis ilusiones, mis sueños, mis momentos, se los llevan y yo nada puedo hacer, se han robado mis sentimientos, malditas las letras.
Malditas las letras, que aún amo, las amo porque fueron mis días, en ellas se han guardado mis días, mis pensamientos y sentimientos y hoy no puedo dejarlas porque se volvieron mi adicción, la cura a mi dolor, mis confidentes, malditas las letras por amarlas, quererlas y no dejarlas ir, malditas letras mías y de nadie más, realmente me robaron mis sentimientos, pero no importa, realmente no importa, las amo y son mías, solo mías, fueron mi sombra, mi compañía, mi alegría y tristeza, fueron mi mundo, son mi mundo.
Malditas las letras porque son mi adicción y mi mundo y aunque me dejen sin nada, yo jamás las podre dejar. Mis letras, mías, mías, de nadie más. Mis queridas letras. Malditas las letras que amo, porque solo para ellas existen sentimientos, malditas las letras, porque ellas guardan todos mis sentimientos aunque algunos no quise que se quedaran ellas, eran míos y me los han robado, aún así, no quiero dejarlas.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Hablamos de recuerdos, hechos pasados, episodios de la vida, sucesos, acontecimientos, mientras avanzábamos en la conversación, caí en la cuenta de que no sé que ha sido realmente mi vida, no sé que fueron mis días de infancia, mis años de colegio en sí, no sé que ha sido de mis años, tengo vagos recuerdos de días, de noches, de madrugadas, pero no sé que es real y que he imaginado, he reescrito muchos de mis recuerdos, los he construido a mi antojo, les he puesto los colores que he querido, algunos otros decidí bloquearlos, es como despertar una mañana, esta mañana y no saber en dónde me encuentro, es mi casa, pero no es el lugar que imagine en mis sueños, he vivido en universos paralelos, en mundos distantes a este, he vivido de ilusiones, sueños, palabras, he encerrado, encarcelado, recuerdos distantes, ¿cómo sé que este momento es real? Una vez más me pregunto si esto, todo mi alrededor es real o es una vez más una construcción de mi mente, ¿puedo acaso despertar de este sueño?
No soy más que un ser perdido en el mundo, en la inmensidad del tiempo, de los años, que llegan y se van, perdida entre la multitud, en las personas, distante de los días, de esto que dice ser realidad, no sé que son los momentos o instantes, menos se describir la alegría, la felicidad, quizá ni siquiera la tristeza, tampoco sé si debo sentir algo o debo decir algo, si debo dar una respuesta al tiempo, a las horas, a los minutos que se acercan.
Todo esto simplemente no puede ser real.
No soy más que un ser perdido en el mundo, en la inmensidad del tiempo, de los años, que llegan y se van, perdida entre la multitud, en las personas, distante de los días, de esto que dice ser realidad, no sé que son los momentos o instantes, menos se describir la alegría, la felicidad, quizá ni siquiera la tristeza, tampoco sé si debo sentir algo o debo decir algo, si debo dar una respuesta al tiempo, a las horas, a los minutos que se acercan.
Todo esto simplemente no puede ser real.
jueves, 10 de noviembre de 2011
Nota de Suicidio 2
... "Solo recordamos lo que nunca sucedió."
Algunas veces las notas de suicidio nunca llegan, algunas veces no es más que el ensordecedor ruido del viento en la noche silenciosa el que rompe la tranquilidad, la noche oscura, hoy parece más oscura. Fue una nota de suicido gritada por la noche, eran quizá las diez u once de la noche cuando sus gritos y sollozos nos despertaron a todos. ¿Todos? Eramos las mismas personas, ellas y yo, una vez más él estaba ausente.
Esta nota puede que sera real o puede ser que la haya imaginado o le haya agregado algo de ficción o algo que la hiciera distinta, solo para que la recordara por varios años. Realmente no sé cuanto tiempo ha pasado, solo tengo esa imagen fija de ella, la imagen del ridículo, eso que marco algunos días y que no sé si fue real, quisiera preguntarle a ella que paso ese día, pero quizá ella lo ha olvidado.
Todos dormíamos, excepto ella, no sé que hacía en medio de la oscura noche, quizá una vez más pensaba en él, quizá una vez más se arrepentía de los días, así como me hacía a mi odiar cada amanecer, aunque debo admitir que algunos días solían ser casi perfectos, solo arruinados por algunos de sus comentarios. Retomando nuevamente la nota quizá real, quizá falsa, la noche estaba oscura, hay algo que le he agregado a todo esto, es el lugar, porque no es como lo veo ahora en la imagen fija que tengo mientras escribo, en este momento veo un pasillo largo, la puerta es igual, existe una división entre una casa y otra, hay construcciones nuevas, pero el lugar real de la escena es un pasillo corto entre la pequeña casa construida a la derecha y al otro lado una pequeña pared seguida de una división falsa, inexistente entre una casa y otra, todos con temor a ser vistos por alguien más.
Ella había sido la más cuerda de todos, nada que reprimir a la hija perfecta, sin embargo, las drogas pueden causar cualquier efecto, dicen que se sobremedico por error, dicen que fue una reacción por lo que él dijo, la imagen de ella sobre la pequeña pared gritando que se suicidaría, llorando, lloraba y no dejaba de llorar, me levante de susto, corrí hacía la puerta y le rogué que bajara, dos personas más salieron, quisiera decir quienes fueron, pero no debo hacerlo, las veo a ellas tratando de tranquilizarla, sin embargo ella sigue empeñada en suicidarse, ellas dicen una vez más, que baje, me ven a mí acercándome, me gritan que me entre, que nada pasa, me quedo parada sin decir una sola palabra, de pronto, todo mi alrededor se ilumina por la luz opaca, ella aún grita, la toman de la mano, la sacuden, la jalan de un lado a otro, aún no reacciona.
Con mucho esfuerzo, logran bajarla, un grito más que se extiende a lo largo de la cuadra, algunos vecinos se han asomado, pero a la fuerza lograron que entrase, la arrastraron, la ataron de pies y manos, la dejaron en el sillón color café que estaba en la sala, hoy ese sillón ya no existe más, todos los cuartos daban a la sala, las puertas completamente cerradas, excepto la mía, la mía se entre abría y dejaba al descubierto una pequeña abertura, una pequeña abertura por la cual la veía, sus ojos rojos, su rostro sucio, su ropa sucia, toda ella cubierta de lágrimas.
Después de unas horas, dormía tranquilamente, no tuve valor para acercarme a ella, no sé si alguien más pudo ver todo lo que paso, no dormí durante toda la noche, me inundaba un gran temor, en cualquier momento ella despertaría y correría, intentaría escapar más sin embargo, después de intentarlo en varias ocasiones se daría por vencida, hasta cansarse intentaría cortar las riendas que la ataban, pero nada de eso paso, descansaba tranquilamente.
Los rayos del sol entran a través de la ventana, la he desatado durante la madrugada, ahora es libre, despierta, su rostro tranquilo, está como que si nada hubiese pasado, se levanta con su sonrisa, esa sonrisa que todos aman, nada ha pasado. ¿Qué es real? ¿Qué invente? eso quizá es algo que jamás sabre, termino esta nota con letras de Carlos Ruiz Zafón, "Solo recordamos lo que nunca sucedió."
Algunas veces las notas de suicidio nunca llegan, algunas veces no es más que el ensordecedor ruido del viento en la noche silenciosa el que rompe la tranquilidad, la noche oscura, hoy parece más oscura. Fue una nota de suicido gritada por la noche, eran quizá las diez u once de la noche cuando sus gritos y sollozos nos despertaron a todos. ¿Todos? Eramos las mismas personas, ellas y yo, una vez más él estaba ausente.
Esta nota puede que sera real o puede ser que la haya imaginado o le haya agregado algo de ficción o algo que la hiciera distinta, solo para que la recordara por varios años. Realmente no sé cuanto tiempo ha pasado, solo tengo esa imagen fija de ella, la imagen del ridículo, eso que marco algunos días y que no sé si fue real, quisiera preguntarle a ella que paso ese día, pero quizá ella lo ha olvidado.
Todos dormíamos, excepto ella, no sé que hacía en medio de la oscura noche, quizá una vez más pensaba en él, quizá una vez más se arrepentía de los días, así como me hacía a mi odiar cada amanecer, aunque debo admitir que algunos días solían ser casi perfectos, solo arruinados por algunos de sus comentarios. Retomando nuevamente la nota quizá real, quizá falsa, la noche estaba oscura, hay algo que le he agregado a todo esto, es el lugar, porque no es como lo veo ahora en la imagen fija que tengo mientras escribo, en este momento veo un pasillo largo, la puerta es igual, existe una división entre una casa y otra, hay construcciones nuevas, pero el lugar real de la escena es un pasillo corto entre la pequeña casa construida a la derecha y al otro lado una pequeña pared seguida de una división falsa, inexistente entre una casa y otra, todos con temor a ser vistos por alguien más.
Ella había sido la más cuerda de todos, nada que reprimir a la hija perfecta, sin embargo, las drogas pueden causar cualquier efecto, dicen que se sobremedico por error, dicen que fue una reacción por lo que él dijo, la imagen de ella sobre la pequeña pared gritando que se suicidaría, llorando, lloraba y no dejaba de llorar, me levante de susto, corrí hacía la puerta y le rogué que bajara, dos personas más salieron, quisiera decir quienes fueron, pero no debo hacerlo, las veo a ellas tratando de tranquilizarla, sin embargo ella sigue empeñada en suicidarse, ellas dicen una vez más, que baje, me ven a mí acercándome, me gritan que me entre, que nada pasa, me quedo parada sin decir una sola palabra, de pronto, todo mi alrededor se ilumina por la luz opaca, ella aún grita, la toman de la mano, la sacuden, la jalan de un lado a otro, aún no reacciona.
Con mucho esfuerzo, logran bajarla, un grito más que se extiende a lo largo de la cuadra, algunos vecinos se han asomado, pero a la fuerza lograron que entrase, la arrastraron, la ataron de pies y manos, la dejaron en el sillón color café que estaba en la sala, hoy ese sillón ya no existe más, todos los cuartos daban a la sala, las puertas completamente cerradas, excepto la mía, la mía se entre abría y dejaba al descubierto una pequeña abertura, una pequeña abertura por la cual la veía, sus ojos rojos, su rostro sucio, su ropa sucia, toda ella cubierta de lágrimas.
Después de unas horas, dormía tranquilamente, no tuve valor para acercarme a ella, no sé si alguien más pudo ver todo lo que paso, no dormí durante toda la noche, me inundaba un gran temor, en cualquier momento ella despertaría y correría, intentaría escapar más sin embargo, después de intentarlo en varias ocasiones se daría por vencida, hasta cansarse intentaría cortar las riendas que la ataban, pero nada de eso paso, descansaba tranquilamente.
Los rayos del sol entran a través de la ventana, la he desatado durante la madrugada, ahora es libre, despierta, su rostro tranquilo, está como que si nada hubiese pasado, se levanta con su sonrisa, esa sonrisa que todos aman, nada ha pasado. ¿Qué es real? ¿Qué invente? eso quizá es algo que jamás sabre, termino esta nota con letras de Carlos Ruiz Zafón, "Solo recordamos lo que nunca sucedió."
lunes, 7 de noviembre de 2011
¿Sueños o ilusiones? : Un momento
Así fue como de un momento a otro mis días, mis noches, mi mundo cambio, ¿hasta dónde pueden llegar las palabras? ¿en qué momento se acaban? ¿cuándo despierto de este hermoso sueño? ¿Cuándo dejaré de ver amaneceres, atardeceres, a la luna y a las estrellas? ¿qué es este momento?
Es el tiempo, los días, las miradas, imágenes a la deriva, cuentos de días, ciudades, distancias, pensamientos ¿es todo esto real?
Los rayos del sol entre las nubes, en medio de la lluvia, el hermoso sonido de las melodías que abrazan la oscuridad, todo el alrededor inhundado de letras, ¿es todo esto real?
¿En dónde se terminan los sueños y empiezan las ilusiones? ¿En dónde se vuelven uno solo? Ese espacio entre uno y otro es el que acaba con mis días. ¿Existen los momentos mágicos? Este parece ser uno de esos.
¿Se terminan los pasos? Es el tiempo, invisible, completamente invisible a mis días, indiferente a las palabras, a este momento que quisiera fuera eterno, invisible a mis pensamientos que no son más que ideas vagas de ilusiones y partes de sueños. Es el tiempo el que no espera, el tiempo invisible que no puede detenerse por un instante. Tiempo, detente por un momento, déjame vivir un poco más en este sueño o ilusión, déjame atrapar este momento en la inmensidad de mi vida, déjame guardarlo en mis pensamientos, tiempo, dame más tiempo.
Sueños e ilusiones atrapados y atrapadas, encerradas y encerrados, capturados y capturadas por este momento que quiero que dure en el tiempo. Tiempo, abraza este momento y no sueltes, no lo sueltes jamás. Abraza este momento, no lo dejes ir, no lo sueltes, abraza este momento, no lo dejes ir, no lo dejes ir jamás, que importa si es un sueño, si es una ilusión, que importa que es este momento, solo te pido que lo abraces y que no lo dejes ir jamás, jamás.
Es el tiempo, los días, las miradas, imágenes a la deriva, cuentos de días, ciudades, distancias, pensamientos ¿es todo esto real?
Los rayos del sol entre las nubes, en medio de la lluvia, el hermoso sonido de las melodías que abrazan la oscuridad, todo el alrededor inhundado de letras, ¿es todo esto real?
¿En dónde se terminan los sueños y empiezan las ilusiones? ¿En dónde se vuelven uno solo? Ese espacio entre uno y otro es el que acaba con mis días. ¿Existen los momentos mágicos? Este parece ser uno de esos.
¿Se terminan los pasos? Es el tiempo, invisible, completamente invisible a mis días, indiferente a las palabras, a este momento que quisiera fuera eterno, invisible a mis pensamientos que no son más que ideas vagas de ilusiones y partes de sueños. Es el tiempo el que no espera, el tiempo invisible que no puede detenerse por un instante. Tiempo, detente por un momento, déjame vivir un poco más en este sueño o ilusión, déjame atrapar este momento en la inmensidad de mi vida, déjame guardarlo en mis pensamientos, tiempo, dame más tiempo.
Sueños e ilusiones atrapados y atrapadas, encerradas y encerrados, capturados y capturadas por este momento que quiero que dure en el tiempo. Tiempo, abraza este momento y no sueltes, no lo sueltes jamás. Abraza este momento, no lo dejes ir, no lo sueltes, abraza este momento, no lo dejes ir, no lo dejes ir jamás, que importa si es un sueño, si es una ilusión, que importa que es este momento, solo te pido que lo abraces y que no lo dejes ir jamás, jamás.
Abraza este sueño, esta ilusión, un momento.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Hacedor de historias
Una vez más me detengo en simplezas, deseé ser un hacedor de historias para escribir inicios y fines (Creo que olvide mencionar los medios de las historias, pero realmente no sé si el fin del inicio marca el inicio del fin y todo se reduce a fines e inicios), sin embargo no pude escribir fines, mucho menos inicios, deseé ser escritora para unir las letras, formar palabras, oraciones, párrafos, en fin hojas y hojas con nuestra historia, sin embargo, las letras no se dejaron combinar, intente atarlas, pero ni eso funciono, entonces, deseé ser pintora y dibujar una historia junto a ti, quise pintar la escena de nuestra vida, de este momento, pero los pinceles que goteaban acuarela no dejaban ni un solo rastro de lo que pintaba.
Y yo he querido ser hacedor de historias, pero solo he sido un hacedor de frases sueltas, sin una secuencia lógica, frases sobre puestas que no hacen más que reflejar el caos provocado por mis pensamientos y sentimientos y el razonamiento de los días, pero en fin, espero algún día ser un hacedor de historias, quiero ser quién las dibuje y las pinte y entre la pintura quiero hacer mezclas con las letras y que se disuelvan entre inicios y fines, espero algún día ser pintora y entre la pintura, escribir mi historia, tu historia, nuestra historia desde el inicio hasta el fin o quizá desde el fin hasta el inicio aunque podría no escribirle ningún inicio o fin.
Y yo he querido ser hacedor de historias.
Y yo he querido ser hacedor de historias, pero solo he sido un hacedor de frases sueltas, sin una secuencia lógica, frases sobre puestas que no hacen más que reflejar el caos provocado por mis pensamientos y sentimientos y el razonamiento de los días, pero en fin, espero algún día ser un hacedor de historias, quiero ser quién las dibuje y las pinte y entre la pintura quiero hacer mezclas con las letras y que se disuelvan entre inicios y fines, espero algún día ser pintora y entre la pintura, escribir mi historia, tu historia, nuestra historia desde el inicio hasta el fin o quizá desde el fin hasta el inicio aunque podría no escribirle ningún inicio o fin.
Y yo he querido ser hacedor de historias.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Nota de Suicidio 1
Querida, ¿cuánto tiempo ha pasado? le preguntaba mientras doblaba la ropa que acaba de descolgar del tendedero, sin responder, siguió con su tarea, apilo en tres filas la ropa, clasificada, ordenada por colores, mientras vagaba entre el mar de pensamientos que aquella pregunta había traído consigo.
Entre sus pensamientos recordaba a detalle cada uno de los minutos que pasaron, todo parecía haber sido un accidente, los autos parando a la orilla, los curiosos acercándose a la escena, las sirenas de las ambulancias, las luces rojas y azules de las patrullas, todo el alrededor un caos y al mismo tiempo, la frustración, el dolor, todo fue un fracaso.
¿Han sido tres años? Ella deja lo que esta haciendo, sube la mirada, la ve fijamente y sonríe, finalmente responde -Han sido cuatro- no quiere hablar del tema, por suerte, piensa ella, nadie encontró la nota.
Era noviembre, los primeros días de noviembre se asomaban con su aroma, con su frío, todo parecía normal, los días estaban llenos de una paz insoportable, días silenciosos, días hermosos, al mismo tiempo los días se llenaban de amargura, se iban agregando granitos de amargura a su vida y su mente se volvía cada vez más oscura, así como su ser se llenaba de soledad. Pensó en escribir una carta de suicidio, no deseaba suicidarse, solo parecía algo divertido, quería saber que se sentía escribir el dolor que sentía y al mismo tiempo dejarlo ir, escribiría la nota, la dejaría en la mesita de noche que estaba al lado de su cama, esperaría un par de días y luego la quemaría y así dejaría ir algunos de sus sentimientos mejor guardados, pensamientos ocultos, todo se iría por un momento, eso era lo que pensaba.
Después de escribir la nota de suicidio, extendió las sábanas de su cama, apago la pequeña lámpara de su mesita de noche y rápidamente cayó en un sueño profundo, un sueño abismal, algo que no ocurría desde hacía algún tiempo, por la mañana despertó un poco aturdida, pero pronto se tranquilizó, tomo una ducha, se vistió, pensó en que sería un buen día, mientras pasaban los minutos, aquella figura que la había perseguido por años regresaba, sus palabras no hacían más que hundirla, una vez más no sabía que decir, la miraba en silencio, sin pronunciar una sola palabra, ¿qué ha pasado con el día ideal? todo cambio de un instante a otro, se encontraba molesta con el mundo, molesta consigo misma por no poder pronunciar una sola palabra, al mismo tiempo esa figura bloqueaba su paso, no la dejaba salir, en cuanto pudo salió corriendo, tratando de ocultar sus ojos llorosos, mientras tanto esa figura la hundía cada vez y más, nada ha cambiado pensó para sus adentros, saco el auto del garage rápidamente, mientras manejaba, solo pensaba en seguir la carretera hasta que el camino se terminará.
Llegando a la rotonda de la avenida Santa Ana, pudo divisar a lo lejos un camión estacionado sobre el carril derecho, como era costumbre en días como ese, ella iba transitando lentamente, solo para tener un espacio para ella y sus pensamientos, a su mente vino la imagen de su auto destruido junto con ese camión. Acelero, iba decidida a terminar con su dolor sin embargo, los autos que iban sobre la avenida no iban lo suficientemente rápido y no le permitieron acelerar lo suficiente, el choque fue fuerte, pero no paso a más que unos meses en el hospital, lo hizo pensando en la culpa que esa figura sentiría, sin embargo, no le importo, no fue nada, todo sigue siendo nada, igual que estos días, igual que los días que dice haber perdido por culpa de ella porque ella absorbió su vida, la esfumo y la arruinó completamente, esas son las palabras que resuenan día a día en su mente, ella es como la basura, eso le ha dicho, no es nada en su vida.
El accidente no paso a más, nadie vio la carta de suicidio, le tranquiliza que nadie lo haya hecho, solo algunos decidieron no olvidar lo sucedido, cada vez que sale, algunos tienen temor, pero esa figura parece desear que cada vez que salga, no regrese, no quisiera que regresará o eso es lo que parece.
¿Querida? ¿Te ha pasado algo? pregunta una vez más, ella sonríe y responde, solo pensaba en aquel día.
Entre sus pensamientos recordaba a detalle cada uno de los minutos que pasaron, todo parecía haber sido un accidente, los autos parando a la orilla, los curiosos acercándose a la escena, las sirenas de las ambulancias, las luces rojas y azules de las patrullas, todo el alrededor un caos y al mismo tiempo, la frustración, el dolor, todo fue un fracaso.
¿Han sido tres años? Ella deja lo que esta haciendo, sube la mirada, la ve fijamente y sonríe, finalmente responde -Han sido cuatro- no quiere hablar del tema, por suerte, piensa ella, nadie encontró la nota.
Era noviembre, los primeros días de noviembre se asomaban con su aroma, con su frío, todo parecía normal, los días estaban llenos de una paz insoportable, días silenciosos, días hermosos, al mismo tiempo los días se llenaban de amargura, se iban agregando granitos de amargura a su vida y su mente se volvía cada vez más oscura, así como su ser se llenaba de soledad. Pensó en escribir una carta de suicidio, no deseaba suicidarse, solo parecía algo divertido, quería saber que se sentía escribir el dolor que sentía y al mismo tiempo dejarlo ir, escribiría la nota, la dejaría en la mesita de noche que estaba al lado de su cama, esperaría un par de días y luego la quemaría y así dejaría ir algunos de sus sentimientos mejor guardados, pensamientos ocultos, todo se iría por un momento, eso era lo que pensaba.
Después de escribir la nota de suicidio, extendió las sábanas de su cama, apago la pequeña lámpara de su mesita de noche y rápidamente cayó en un sueño profundo, un sueño abismal, algo que no ocurría desde hacía algún tiempo, por la mañana despertó un poco aturdida, pero pronto se tranquilizó, tomo una ducha, se vistió, pensó en que sería un buen día, mientras pasaban los minutos, aquella figura que la había perseguido por años regresaba, sus palabras no hacían más que hundirla, una vez más no sabía que decir, la miraba en silencio, sin pronunciar una sola palabra, ¿qué ha pasado con el día ideal? todo cambio de un instante a otro, se encontraba molesta con el mundo, molesta consigo misma por no poder pronunciar una sola palabra, al mismo tiempo esa figura bloqueaba su paso, no la dejaba salir, en cuanto pudo salió corriendo, tratando de ocultar sus ojos llorosos, mientras tanto esa figura la hundía cada vez y más, nada ha cambiado pensó para sus adentros, saco el auto del garage rápidamente, mientras manejaba, solo pensaba en seguir la carretera hasta que el camino se terminará.
Llegando a la rotonda de la avenida Santa Ana, pudo divisar a lo lejos un camión estacionado sobre el carril derecho, como era costumbre en días como ese, ella iba transitando lentamente, solo para tener un espacio para ella y sus pensamientos, a su mente vino la imagen de su auto destruido junto con ese camión. Acelero, iba decidida a terminar con su dolor sin embargo, los autos que iban sobre la avenida no iban lo suficientemente rápido y no le permitieron acelerar lo suficiente, el choque fue fuerte, pero no paso a más que unos meses en el hospital, lo hizo pensando en la culpa que esa figura sentiría, sin embargo, no le importo, no fue nada, todo sigue siendo nada, igual que estos días, igual que los días que dice haber perdido por culpa de ella porque ella absorbió su vida, la esfumo y la arruinó completamente, esas son las palabras que resuenan día a día en su mente, ella es como la basura, eso le ha dicho, no es nada en su vida.
El accidente no paso a más, nadie vio la carta de suicidio, le tranquiliza que nadie lo haya hecho, solo algunos decidieron no olvidar lo sucedido, cada vez que sale, algunos tienen temor, pero esa figura parece desear que cada vez que salga, no regrese, no quisiera que regresará o eso es lo que parece.
¿Querida? ¿Te ha pasado algo? pregunta una vez más, ella sonríe y responde, solo pensaba en aquel día.
martes, 1 de noviembre de 2011
Historias repetidas
Fue más fácil hablarte, hablarle, fue tan fácil decir que pensaba, fue tan fácil decirle con palabras cada uno de mis pensamientos.
Si me dieran a elegir una vez más, definitivamente lo volvería a hacer, que importan los inconvenientes, los sucesos, que importan los días, las pocas lágrimas que deje caer porque quise que así fuera, ellas no querían caer, pero yo las obligue aquella mañana mientras en medio del tránsito rutinario de la mañana los autos me rodeaban, girando en un sentido y en otro sin comprender lo que había pasado.
Hace algunos años que no pasaba por las gradas de ese lugar, el aire agitando las ramas de los árboles, algunas hojas cayendo, algunas otras flotando, danzando la melodía del viento que agita los bambúes, el viento agitando los tallos amarillos, sino fuera por el día, jamás hubiese notado esos bambúes.
¿Cómo explico lo que veo a mi alrededor? Gente pasando de un lado a otro, mientras yo sigo esperando, esperando que termine el día, esperando llegar a casa, hace tiempo que las letras desaparecieron, pero sé que hoy regresarán, ese algo que faltaba ha vuelto.
Fue tan fácil decirle, porque sus palabras fueron las mismas, fue como repetir la conversación, ella tenía razón, ahora entiendo a qué se refería, sin embargo, la ausencia se intensifica con los días, los sentimientos se opacan, los colores son absorbidos y tal y como sucedió hace algunos años, la historia se repite y sé que te irás ese fue el primero de muchos pasos que darás hasta alejarte, lo sabía. Cuándo tenga que escribir la despedida, no lo haré. Solo me iré. No te preocupes, porque será sencillo. Es fácil matar sentimientos, lo he hecho antes y lo volveré a hacer, no pasa nada.
Si me dieran a elegir una vez más, definitivamente lo volvería a hacer, que importan los inconvenientes, los sucesos, que importan los días, las pocas lágrimas que deje caer porque quise que así fuera, ellas no querían caer, pero yo las obligue aquella mañana mientras en medio del tránsito rutinario de la mañana los autos me rodeaban, girando en un sentido y en otro sin comprender lo que había pasado.
Hace algunos años que no pasaba por las gradas de ese lugar, el aire agitando las ramas de los árboles, algunas hojas cayendo, algunas otras flotando, danzando la melodía del viento que agita los bambúes, el viento agitando los tallos amarillos, sino fuera por el día, jamás hubiese notado esos bambúes.
¿Cómo explico lo que veo a mi alrededor? Gente pasando de un lado a otro, mientras yo sigo esperando, esperando que termine el día, esperando llegar a casa, hace tiempo que las letras desaparecieron, pero sé que hoy regresarán, ese algo que faltaba ha vuelto.
Fue tan fácil decirle, porque sus palabras fueron las mismas, fue como repetir la conversación, ella tenía razón, ahora entiendo a qué se refería, sin embargo, la ausencia se intensifica con los días, los sentimientos se opacan, los colores son absorbidos y tal y como sucedió hace algunos años, la historia se repite y sé que te irás ese fue el primero de muchos pasos que darás hasta alejarte, lo sabía. Cuándo tenga que escribir la despedida, no lo haré. Solo me iré. No te preocupes, porque será sencillo. Es fácil matar sentimientos, lo he hecho antes y lo volveré a hacer, no pasa nada.
viernes, 28 de octubre de 2011
Pintando una falsa historia
Sin puertas, sin salidas o entradas, sin tiempo ni espacio, me ahogo en un mar de pensamientos confusos, indefinidos, tan solo por el hecho de querer salir, correr y encontrarme una y otra vez en el mismo lugar.
Y no valen las palabras, pensamientos deshechos con los días, el brillo opacado, las sonrisas borradas, desdibujadas por un pincel rustico, grotesco, todo envuelto en el manto negro de la represión, la envidia y los falsos lazos forjados en terciopelo sucio, se apilan, se borran de los días, matando las esperanzas y los sueños.
Se borran los pensamientos, queda solo aferrado a mi mente el vacío, el silencio me acecha, cauteloso, me abraza, me hunde, entre juegos y falsas imágenes, ¿dirán algo hoy?, una sonrisa macabra dibujada porque se han tragado toda la historia pintada en la escena, una simple alusión a lo que quise impregnar en su mente, todo ha funcionado, mi venganza a sus miradas y sus palabras.
He colocado palabras, las he quitado y he colocado nuevas, solo por el hecho de saber y adelantarse, por el hecho de querer adivinar mi vida, que importa si ya habían creado una imagen, una historia, que importa lo que ahora su mente confusa, sus palabras, sus comentarios, sus miradas quieran decir, no se atrevan a jugar con mi historia, porque es mía y de nadie más.
He disfrutado jugar con su mente, he disfrutado cada una de las construcciones artificiales que hice, sobre todo, he disfrutado como su mirada confusa iba tras cada paso que daba, he disfrutado cada palabra, he disfrutado cada comentario sin sentido para mí, con sentido para ustedes, realmente disfrute y me reí de ustedes, jugué con su mente, desdibuje su historia y escribí la mía, escribí mi falsa historia en sus mentes, esa que solo a él le pertenece, esa que quiero que sea de él, aunque no sé si él quiere que sea nuestra, porque sino es así, adiós a la historia, esa historia la borre de sus mentes porque es mía y de él y de nadie más. En su mente queda la falsa historia, la que pinte por la noche y embellecí para ustedes, yo sé que les gusto, pero esa es solo la falsa historia.
Y no valen las palabras, pensamientos deshechos con los días, el brillo opacado, las sonrisas borradas, desdibujadas por un pincel rustico, grotesco, todo envuelto en el manto negro de la represión, la envidia y los falsos lazos forjados en terciopelo sucio, se apilan, se borran de los días, matando las esperanzas y los sueños.
Se borran los pensamientos, queda solo aferrado a mi mente el vacío, el silencio me acecha, cauteloso, me abraza, me hunde, entre juegos y falsas imágenes, ¿dirán algo hoy?, una sonrisa macabra dibujada porque se han tragado toda la historia pintada en la escena, una simple alusión a lo que quise impregnar en su mente, todo ha funcionado, mi venganza a sus miradas y sus palabras.
He colocado palabras, las he quitado y he colocado nuevas, solo por el hecho de saber y adelantarse, por el hecho de querer adivinar mi vida, que importa si ya habían creado una imagen, una historia, que importa lo que ahora su mente confusa, sus palabras, sus comentarios, sus miradas quieran decir, no se atrevan a jugar con mi historia, porque es mía y de nadie más.
He disfrutado jugar con su mente, he disfrutado cada una de las construcciones artificiales que hice, sobre todo, he disfrutado como su mirada confusa iba tras cada paso que daba, he disfrutado cada palabra, he disfrutado cada comentario sin sentido para mí, con sentido para ustedes, realmente disfrute y me reí de ustedes, jugué con su mente, desdibuje su historia y escribí la mía, escribí mi falsa historia en sus mentes, esa que solo a él le pertenece, esa que quiero que sea de él, aunque no sé si él quiere que sea nuestra, porque sino es así, adiós a la historia, esa historia la borre de sus mentes porque es mía y de él y de nadie más. En su mente queda la falsa historia, la que pinte por la noche y embellecí para ustedes, yo sé que les gusto, pero esa es solo la falsa historia.
No es que quiera ...
No es que lo quiera, es que me atrae, no es que quiera verlo, es mi mirada la que lo busca, no es que quiera sonreír cuando lo veo, es que sus palabras dibujan mis sonrisas.
No es que quiera besarle, mis labios buscan sus labios, veo hacia otro lado, pero al mismo tiempo vuelvo la vista hacia donde él está. Lo busco sin querer, simplemente me atrae como imán, una vez más, busco su mirada.
No es que quiera abrazarlo, son mis brazos los que buscan los suyos, lo abrazo, lo beso, no porque quiera sino porque existe ese algo que me atrae hacia él, me amarra y no me puedo soltar, una vez más busco su mirada.
Nuestras miradas se cruzan una y otra vez, poco a poco lo veo alejarse de mi, se aleja para jamás regresar, sus palabras de día se van, se me escapan se pierden y me dejan en el abandono de los días, se van tus miradas, tus besos, tus labios, te vas, me voy, me alejo, me descuido, te pierdo, solo es el tiempo el que se va, es el tiempo el que nos separa, me separa, te separa.
No es que quiera alejarme, irme, alejarte, es solo el tiempo el que nos separa, me separa, te separa, de mis brazos, de tus brazos, de mis besos, de tus besos, de tus labios, de mis labios, es el tiempo el que nuestros labios separa, mis labios, tus labios, mis besos, tus besos...
No es que quiera besarle, mis labios buscan sus labios, veo hacia otro lado, pero al mismo tiempo vuelvo la vista hacia donde él está. Lo busco sin querer, simplemente me atrae como imán, una vez más, busco su mirada.
No es que quiera abrazarlo, son mis brazos los que buscan los suyos, lo abrazo, lo beso, no porque quiera sino porque existe ese algo que me atrae hacia él, me amarra y no me puedo soltar, una vez más busco su mirada.
Nuestras miradas se cruzan una y otra vez, poco a poco lo veo alejarse de mi, se aleja para jamás regresar, sus palabras de día se van, se me escapan se pierden y me dejan en el abandono de los días, se van tus miradas, tus besos, tus labios, te vas, me voy, me alejo, me descuido, te pierdo, solo es el tiempo el que se va, es el tiempo el que nos separa, me separa, te separa.
No es que quiera alejarme, irme, alejarte, es solo el tiempo el que nos separa, me separa, te separa, de mis brazos, de tus brazos, de mis besos, de tus besos, de tus labios, de mis labios, es el tiempo el que nuestros labios separa, mis labios, tus labios, mis besos, tus besos...
miércoles, 26 de octubre de 2011
Miradas con él.
No la culpes por verlo,
hoy no la culpes por cruzar miradas con él.
No la culpes por admirarlo, por recorrer con su mirada todo su cuerpo,
hoy no la culpes por cruzar miradas con él.
No la culpes por hablarle, por sonreirle y acariciarlo,
hoy no la culpes por cruzar miradas con él.
No la culpes por robarle un beso, por abrazarlo,
hoy no la culpes por cruzar miradas con él.
Hoy no la culpes por cruzar miradas con él, porque así se ha pasado el día, ella frente a él, él frente a ella y sus miradas una que otra vez cruzadas, él con su mirada penetrante, ella con su mirada dulce, él la ve con seriedad, ella solo sonríe. ¿La ve él igual que ella lo ve a él?
Hoy no la culpes por cruzar miradas con él, porque esas miradas sostuvieron el día.
Hoy no la culpes por cruzar miradas con él, porque él le dijo que la comprende.
Hoy no la culpes por cruzar miradas con él, porque él es el responsable de las sonrisas del día, de apaciguar sus pensamientos, de llevarla a otros mundos.
Hoy no la culpes por cruzar miradas con él, porque cuando te necesito, te fuiste.
Hoy que regreses, no la culpes por cruzar miradas con él.
Son solo miradas con él.
hoy no la culpes por cruzar miradas con él.
No la culpes por admirarlo, por recorrer con su mirada todo su cuerpo,
hoy no la culpes por cruzar miradas con él.
No la culpes por hablarle, por sonreirle y acariciarlo,
hoy no la culpes por cruzar miradas con él.
No la culpes por robarle un beso, por abrazarlo,
hoy no la culpes por cruzar miradas con él.
Hoy no la culpes por cruzar miradas con él, porque así se ha pasado el día, ella frente a él, él frente a ella y sus miradas una que otra vez cruzadas, él con su mirada penetrante, ella con su mirada dulce, él la ve con seriedad, ella solo sonríe. ¿La ve él igual que ella lo ve a él?
Hoy no la culpes por cruzar miradas con él, porque esas miradas sostuvieron el día.
Hoy no la culpes por cruzar miradas con él, porque él le dijo que la comprende.
Hoy no la culpes por cruzar miradas con él, porque él es el responsable de las sonrisas del día, de apaciguar sus pensamientos, de llevarla a otros mundos.
Hoy no la culpes por cruzar miradas con él, porque cuando te necesito, te fuiste.
Hoy que regreses, no la culpes por cruzar miradas con él.
Son solo miradas con él.
viernes, 21 de octubre de 2011
Una vez más me veo frente al espejo encerrada en la oscuridad, sola, con la mirada fija, sin palabras. Así pasan los días, quizá la ausencia de palabras me lleve a imaginar otros mundos sin sentir temor de una que otra cosa que consigo traigan, simplemente es dejarse llevar, dejarse pintar, solo para verte en sueños y también en realidades. Por las noches y el día, sueños y fantasías, la ilusión de poder verte, de pensar que por un momento estarás junto a mí, aunque al siguiente te alejes.
domingo, 16 de octubre de 2011
¿Qué hago en medio de la noche? El día definitivamente ha sido totalmente distinto, atípico, con tantos cambios, tantos que parece irreal, de un momento a otro mis ojos se llenan de lágrimas, pero jamás salen, la noche es silenciosa, todas las puertas están cerradas, como tonta, muda, sin palabras esperé, aún sigo esperando a qué regrese, pero hoy no regresará, quizá regrese mañana. Mientras pasan los minutos, la soledad embarga todo el ambiente y el sonido de las voces de la noche resuenan y se expanden a la largo de esta habitación, lo espero, aunque sé que no regresará.
Ella, él y ella.
Temió que al despertar, una vez más esa pesadilla se volviera realidad. Ella (ella la desconocida/conocida) espera el momento en el que él (él tú) la deje por un momento (la deje a Ella), que se descuide por un instante, espera el momento en el que ella (Ella) tendrá que alejarse y pensar en los días, así finalmente podrá acercarse a él y arrancarlo de su vida (de la vida de Ella). ¿Cómo le dice (Ella) que solo teme que aún la ame, así como ella (ella la desconocida/conocida) lo ama en silencio? Es como despertar después de la pesadilla de hace algunos años, parece ser la misma escena. ¿Se lo llevará (a él, tú)? ¿Se irá con ella (ella la desconocida/conocida)? Solo quisiera saber si él aún piensa en ella y si sus dudas son por ella (ella la desconocida/conocida).
Los pequeños seres, parecen hadas, vuelan de un lado a otro, ¿Qué buscan?, no lo sé, pero ella (Ella) esta escondida tras la pared, viendo como él (él, tú) se aleja junto a ella (ella la desconocida/conocida), lo lleva tomado del brazo, ella (Ella) quisiera tener alas para volar e ir tras él, quisiera que sus piernas respondieran a su llamado y que corrieran tras él, pero está inmóvil. El tiempo permanece inmóvil.
Los pequeños seres, parecen hadas, vuelan de un lado a otro, ¿Qué buscan?, no lo sé, pero ella (Ella) esta escondida tras la pared, viendo como él (él, tú) se aleja junto a ella (ella la desconocida/conocida), lo lleva tomado del brazo, ella (Ella) quisiera tener alas para volar e ir tras él, quisiera que sus piernas respondieran a su llamado y que corrieran tras él, pero está inmóvil. El tiempo permanece inmóvil.
viernes, 14 de octubre de 2011
¿Quién es ella?
Se supone que el día gris, sería de colores aunque fuera gris, eso no importaría. La lluvia de anoche, ha sido fuerte, hoy por la mañana aún sigue brizando, los autos se mueven con lentitud.
Tranquilidad en la atmósfera, en el día agitado, vagando bajo la lluvia que no ha cesado, he llegado a la hora fijada, allí está ella, una vez más nos cruzamos una en el camino de la otra, o quizá la otra en el camino de la una, no importa como ha sido, pero allí estamos.
Su mirada penetrante, seria, intento descifrarla, quisiera saber que oculta, que es lo que ella siente por ti, desde que la vi por primera vez despertó mi curiosidad, intente preguntar, pero no lo hice, ¿aún sientes algo por ella? ¿Acaso hay algo que aún te ata a sus ojos, a sus labios, simplemente a ella?
Allí estamos una vez más, ella y yo, ella ve fijamente a la puerta, yo no sé hacia donde veo, mis pensamientos están perdidos, solo pienso en que estarás haciendo y al mismo tiempo me pregunto ¿Pensarás en ella o pensarás en mí?
¿Quién es ella? Jamás la conocí, solo la he visto unas cuantas veces, sin embargo parece que hay una historia detrás de ambos ¿La amaste, la amas, la sigues amando? ¿Te ha amado, te ama, te sigue amando?.
¿Puedo preguntar quién es ella? ¿Sabe ella quién soy? ¿Le has contado que existo en tu mundo? ¿Existo en tu mundo?
Mientras intentaba acercarme llegue al punto de alejarme, algunas palabras han cambiado, ¿Con quién hablo hoy? ¿Quién soy hoy? ¿Seré la que te ama en silencio? ¿Seré la que piensa en ti a toda hora? ¿Seré la que simplemente calla cuando tiene que hablar?
¿Quién es ella hoy? ¿Tu amiga? ¿El amor de tu vida? ¿Quién es ella?
Ella habla en silencio, no intento escuchar lo que dice, no me interesa. Es poco el espacio que nos separa, ella parece muy segura de si misma. Pero, ¿Quién esa ella?
Realmente no me interesa quien es, solo quiero saber quién es ella, pero para ti, todo lo demás no importa. Solo te pregunto, ¿Quién es ella?
Tranquilidad en la atmósfera, en el día agitado, vagando bajo la lluvia que no ha cesado, he llegado a la hora fijada, allí está ella, una vez más nos cruzamos una en el camino de la otra, o quizá la otra en el camino de la una, no importa como ha sido, pero allí estamos.
Su mirada penetrante, seria, intento descifrarla, quisiera saber que oculta, que es lo que ella siente por ti, desde que la vi por primera vez despertó mi curiosidad, intente preguntar, pero no lo hice, ¿aún sientes algo por ella? ¿Acaso hay algo que aún te ata a sus ojos, a sus labios, simplemente a ella?
Allí estamos una vez más, ella y yo, ella ve fijamente a la puerta, yo no sé hacia donde veo, mis pensamientos están perdidos, solo pienso en que estarás haciendo y al mismo tiempo me pregunto ¿Pensarás en ella o pensarás en mí?
¿Quién es ella? Jamás la conocí, solo la he visto unas cuantas veces, sin embargo parece que hay una historia detrás de ambos ¿La amaste, la amas, la sigues amando? ¿Te ha amado, te ama, te sigue amando?.
¿Puedo preguntar quién es ella? ¿Sabe ella quién soy? ¿Le has contado que existo en tu mundo? ¿Existo en tu mundo?
Mientras intentaba acercarme llegue al punto de alejarme, algunas palabras han cambiado, ¿Con quién hablo hoy? ¿Quién soy hoy? ¿Seré la que te ama en silencio? ¿Seré la que piensa en ti a toda hora? ¿Seré la que simplemente calla cuando tiene que hablar?
¿Quién es ella hoy? ¿Tu amiga? ¿El amor de tu vida? ¿Quién es ella?
Ella habla en silencio, no intento escuchar lo que dice, no me interesa. Es poco el espacio que nos separa, ella parece muy segura de si misma. Pero, ¿Quién esa ella?
Realmente no me interesa quien es, solo quiero saber quién es ella, pero para ti, todo lo demás no importa. Solo te pregunto, ¿Quién es ella?
lunes, 10 de octubre de 2011
Historia Corta 9: Javier
Javier solía ser aquel del que todos huíamos, ayer lo volví a ver, ha cambiado mucho desde la última vez que lo vi, ¿Cuánto tiempo ha pasado? Cinco años, quizá seis. Esta sucio, su pelo, totalmente desarreglado y lleno de polvo (supongo que es por el lugar en el que duerme, es una pocilga abandonada desde hace ya varios años, el lugar donde solía vivir), ha adelgazado considerablemente, lleva sus pantalones atados con una cinta para evitar que estos se le caigan, increíblemente siguen siendo los mismos de hace años, al igual que su camisa, su suéter viejo café cuadriculado que debió haber sido hermoso cuando fue nuevo, yo voy pasando en el auto, él esta en medio de la calle parado, como siempre lo estaba, corriendo de un lado a otro.
Siete años fueron lo que pase junto a su casa cada mañana y luego cada medio día al salir de la escuela, la casa ubicada a una cuadra del lugar al que me dirigía cada mañana era de color verde, solía estar habitada, todos los que por allí pasaban se cruzaban la calle para evitar verlo, corrían, huían, se escondían, le temían. Alguna que otra vecina se acercaba a darle algo de comer, alguna que otra vecina se acercaba a charlar por un momento, alguna que otra vecina sentía lástima por él. Su padre un anciano de unos sesenta años era el único que pasaba todo el día con él, se les veía caminar por todo el alrededor, el viejo con su bastón, un elegante saco azul, unos pantalones azules medio flojos y una boina muy francesa de esas que solían ser usadas por los grandes señores de los años setentas, tomado de su brazo, Javier, con sus zapatos café destruidos, el típico pantalón café, su suéter café, su pelo medio arreglado, algunas veces rasurado (olvide mencionar que ayer que lo vi, su pelo estaba más largo de lo habitual, al igual que su barba.), algunas veces esperaban sentados frente a mi casa por el bus de las ocho de la mañana, Javier observaba a todos, su mirada rápida, perdida, viendo de un lado a otro, su padre tranquilo, pensativo, respondiendo a una que otra de las preguntas que Javier formula. Otras veces se les veía vagando por los alrededores del parque central, iban de un lugar a otro, no volví a verlos en tres años.
Esa vez, me contaba mi madre, que el padre de Javier había abandonado la casa, uno de los hermanos de Javier había decido llevarlo a vivir con él y su familia, Javier por supuesto se había quedado, su mirada triste, vivía entre basura, entre suciedad, la casa se volvió oscura de día, más oscura aún por la noche, según dicen, la locura de Javier aumento considerablemente cuando su padre lo dejo, varias veces intentaron llevárselo de la casa, pero aún así, él regresaba, caminaba solo, atacaba a uno que otro que pasaba cerca, estaba devastado, muchos sentían lástima, otros se burlaban, algunos niños se acercaban a tirarle piedras, que miserable la vida de Javier.
Ayer paso por la casa, dice mi madre que pidió dinero para comer algo a unas personas que estaban en la panadería de al lado, todos lo tacharon de loco y nadie le dio nada, ni siquiera una rodaja de pan, ayer mientra iba en el auto, vi a Javier una vez más, parece que he vuelto repentinamente a mis años de infancia a recordarlo, a aquellos años en los que se le veía sonreír, con esa mueca característica solo de él, aquellos años en los que se le veía fuerte, aquellos años en los que su padre le acompañaba, aquellos años en los que solía divertirse al correr a los chicos que se acercaban, aquellos días en los que a pesar de su estado, su mirada irradiaba cierto aspecto de alegría. Ayer Javier, no era el Javier que recordaba.
Siete años fueron lo que pase junto a su casa cada mañana y luego cada medio día al salir de la escuela, la casa ubicada a una cuadra del lugar al que me dirigía cada mañana era de color verde, solía estar habitada, todos los que por allí pasaban se cruzaban la calle para evitar verlo, corrían, huían, se escondían, le temían. Alguna que otra vecina se acercaba a darle algo de comer, alguna que otra vecina se acercaba a charlar por un momento, alguna que otra vecina sentía lástima por él. Su padre un anciano de unos sesenta años era el único que pasaba todo el día con él, se les veía caminar por todo el alrededor, el viejo con su bastón, un elegante saco azul, unos pantalones azules medio flojos y una boina muy francesa de esas que solían ser usadas por los grandes señores de los años setentas, tomado de su brazo, Javier, con sus zapatos café destruidos, el típico pantalón café, su suéter café, su pelo medio arreglado, algunas veces rasurado (olvide mencionar que ayer que lo vi, su pelo estaba más largo de lo habitual, al igual que su barba.), algunas veces esperaban sentados frente a mi casa por el bus de las ocho de la mañana, Javier observaba a todos, su mirada rápida, perdida, viendo de un lado a otro, su padre tranquilo, pensativo, respondiendo a una que otra de las preguntas que Javier formula. Otras veces se les veía vagando por los alrededores del parque central, iban de un lugar a otro, no volví a verlos en tres años.
Esa vez, me contaba mi madre, que el padre de Javier había abandonado la casa, uno de los hermanos de Javier había decido llevarlo a vivir con él y su familia, Javier por supuesto se había quedado, su mirada triste, vivía entre basura, entre suciedad, la casa se volvió oscura de día, más oscura aún por la noche, según dicen, la locura de Javier aumento considerablemente cuando su padre lo dejo, varias veces intentaron llevárselo de la casa, pero aún así, él regresaba, caminaba solo, atacaba a uno que otro que pasaba cerca, estaba devastado, muchos sentían lástima, otros se burlaban, algunos niños se acercaban a tirarle piedras, que miserable la vida de Javier.
Ayer paso por la casa, dice mi madre que pidió dinero para comer algo a unas personas que estaban en la panadería de al lado, todos lo tacharon de loco y nadie le dio nada, ni siquiera una rodaja de pan, ayer mientra iba en el auto, vi a Javier una vez más, parece que he vuelto repentinamente a mis años de infancia a recordarlo, a aquellos años en los que se le veía sonreír, con esa mueca característica solo de él, aquellos años en los que se le veía fuerte, aquellos años en los que su padre le acompañaba, aquellos años en los que solía divertirse al correr a los chicos que se acercaban, aquellos días en los que a pesar de su estado, su mirada irradiaba cierto aspecto de alegría. Ayer Javier, no era el Javier que recordaba.
No ha pasado nada, solo es un simple juego de palabras, así como lo es todo esto, salgo en medio de la noche, para ir apaciguando cada uno de los temores que me persiguen y que por años solo he ocultado. La noche esta fría, camino a lo largo de todo el garage de la casa, me detengo, veo al cielo, busco la luna, está cubierta de un manto gris que opaca toda su luz.
jueves, 6 de octubre de 2011
¿Esperarías por mí, como yo espero por ti?
Es solo por lo que encierra el silencio, de un momento a otro, ese mismo silencio es al que se ha aferrado mi día.
Podría pasar toda una eternidad en silencio junto a ti, pero a veces pienso que tú no podrías hacerlo, sigo pensando que ella es la de tus pensamientos, la de tus letras, sigo pensando que no hay nada detrás de estas páginas, el mundo da vueltas, va de un lado a otro, todo mi mundo entero cambia de un instante a otro, sin embargo, el tuyo parece ser inamovible, estrecho para ambos, a la vez parece ser solo de ella, es ella la que despierta en ti los sentimientos tú despiertas en mí, he llegado a comprender lo que me dijo aquel lejano día.
Hoy mi mirada es perdida, confusa, sabía que algo así pasaría, sabía que tus labios iban a envenenar todo mi ser, sabía que tus palabras me atarían, que me volvería adicta a tus letras, pero sin embargo seguí caminando, ¿qué hago ahora?, ¿seguir esperando por algo que no llegará?
Lo único seguro en esta historia son mis sentimientos, pero sin embargo parece ser que tendré que matarlos en algún momento, porque mi cuerpo se cansa de luchar contra ellos, mi mente pasa todo el día enfrascada en pensamientos detrás de mundos soñados junto a ti, sin embargo, la realidad es otra, ¿De qué esta hecha esta realidad? ¿Qué es el mundo? ¿Qué son mis sentimientos? ¿Qué es eso que me atrae a ti? ¿Sirve de algo estar atada a las cadenas de la noche, de la tarde, quizá de una que otra mañana? ¿Esperarías por mi, como yo espero por ti?
Sin ir más lejos, todo se confunde, se mezcla en el encanto de tus palabras, mis dudas cesan cuando estas junto a mí, pero se intensifican cuando estas con ella, podría suponer que los sentimientos no se han borrado del todo, así como lo dijo él algún día, "así es con ella", tantas veces quise olvidar esas palabras, pero siempre están en algún lugar de mi mente y se quedan fijas allí cuando estás con ella. ¿Esperarías por mí, como yo espero por ti?
Podría pasar toda una eternidad en silencio junto a ti, pero a veces pienso que tú no podrías hacerlo, sigo pensando que ella es la de tus pensamientos, la de tus letras, sigo pensando que no hay nada detrás de estas páginas, el mundo da vueltas, va de un lado a otro, todo mi mundo entero cambia de un instante a otro, sin embargo, el tuyo parece ser inamovible, estrecho para ambos, a la vez parece ser solo de ella, es ella la que despierta en ti los sentimientos tú despiertas en mí, he llegado a comprender lo que me dijo aquel lejano día.
Hoy mi mirada es perdida, confusa, sabía que algo así pasaría, sabía que tus labios iban a envenenar todo mi ser, sabía que tus palabras me atarían, que me volvería adicta a tus letras, pero sin embargo seguí caminando, ¿qué hago ahora?, ¿seguir esperando por algo que no llegará?
Lo único seguro en esta historia son mis sentimientos, pero sin embargo parece ser que tendré que matarlos en algún momento, porque mi cuerpo se cansa de luchar contra ellos, mi mente pasa todo el día enfrascada en pensamientos detrás de mundos soñados junto a ti, sin embargo, la realidad es otra, ¿De qué esta hecha esta realidad? ¿Qué es el mundo? ¿Qué son mis sentimientos? ¿Qué es eso que me atrae a ti? ¿Sirve de algo estar atada a las cadenas de la noche, de la tarde, quizá de una que otra mañana? ¿Esperarías por mi, como yo espero por ti?
Sin ir más lejos, todo se confunde, se mezcla en el encanto de tus palabras, mis dudas cesan cuando estas junto a mí, pero se intensifican cuando estas con ella, podría suponer que los sentimientos no se han borrado del todo, así como lo dijo él algún día, "así es con ella", tantas veces quise olvidar esas palabras, pero siempre están en algún lugar de mi mente y se quedan fijas allí cuando estás con ella. ¿Esperarías por mí, como yo espero por ti?
El mundo al revés.
Muy temprano por la mañana, he caminado hacia la sala contigua a la pared que ilumina suavemente toda la habitación, no hay nadie alrededor, tranquilamente camino contando cada uno de los pasos que doy, el piso esta completamente limpio y brilla, es un brillo inusual, no es el mismo de todos los días.
Todo parece ser silencio, me he quedado parada, hay ruido, pero no hay ni una sola alma en todo el lugar, se escuchan pasos, sonrisas, susurros pero no hay nadie ni nada en el alrededor, veo hacia un lado y hacia el otro, busque a alguien, a ellos, a los de los pasos, sonrisas y susurros, los busco en la nada, en el infinito.
Empiezo a caminar nuevamente, sin darme cuenta, camino sobre un mismo círculo, un círculo dibujado por mis pasos, guiados por mi mirada que busca en cada rincón al menos un alma, sigo parada en el mismo lugar, ¿En dónde están todos? los escucho, pero no los puedo ver, alzo la mirada, no veo nada, me inclino levemente para ver al suelo, bajo la mirada, estoy sobre una especie de cristal, allí están todos, los veo, pero parece que ellos no me ven, su suelo es mi suelo, pero sin embargo su cielo no es mi cielo, aunque hasta cierto punto lo es en este momento que estoy viendo hacia su mundo.
Su suelo es mi suelo, transparente para mi, espeso para ellos, nadie ve hacia abajo y los pocos que bajan la mirada o voltean a ver no me ven, toco suelo y los llamo, pero nadie parece escuchar, mis golpes se confunden con los tacones de una que otra mujer, con los pasos fuertes de uno que otro hombre y con los saltos que da uno que otro niño que juguetea por el lugar, todo su mundo iluminado, el mío, vacío, hoy el mundo esta al revés, ¿El mío o el de ellos?, es un tanto divertido ver todo al revés, de abajo hacia arriba o quizá de arriba hacia abajo, no sé exactamente en dónde estoy, literalmente el mundo esta al revés, pero no sé si es el mío o el de ellos, creo que me gusta lo que veo, su mundo esta empezando a reflejarse en el mío, veo el reflejo de las personas que pasan, sin embargo para ellos soy invisible, aunque no soy invisible, lo que pasa es que son solo un reflejo en mi mundo, hoy el mundo está al revés, ¿Su mundo esta al revés o es mi mundo?, mientras intento responder a esa pregunta, he seguido caminando, mis pasos son silenciosos como el silencio de esta nada que es mi mundo, sin embargo su sonido es el mismo que el del mundo de ellos, el mundo simplemente esta al revés, la baja iluminación ya no es tan notoria, los rayos de sol han empezado a penetrar a través de las ventanas, las ventanas de su mundo, que son un reflejo en mi mundo. El mundo simplemente esta al revés.
Todo parece ser silencio, me he quedado parada, hay ruido, pero no hay ni una sola alma en todo el lugar, se escuchan pasos, sonrisas, susurros pero no hay nadie ni nada en el alrededor, veo hacia un lado y hacia el otro, busque a alguien, a ellos, a los de los pasos, sonrisas y susurros, los busco en la nada, en el infinito.
Empiezo a caminar nuevamente, sin darme cuenta, camino sobre un mismo círculo, un círculo dibujado por mis pasos, guiados por mi mirada que busca en cada rincón al menos un alma, sigo parada en el mismo lugar, ¿En dónde están todos? los escucho, pero no los puedo ver, alzo la mirada, no veo nada, me inclino levemente para ver al suelo, bajo la mirada, estoy sobre una especie de cristal, allí están todos, los veo, pero parece que ellos no me ven, su suelo es mi suelo, pero sin embargo su cielo no es mi cielo, aunque hasta cierto punto lo es en este momento que estoy viendo hacia su mundo.
Su suelo es mi suelo, transparente para mi, espeso para ellos, nadie ve hacia abajo y los pocos que bajan la mirada o voltean a ver no me ven, toco suelo y los llamo, pero nadie parece escuchar, mis golpes se confunden con los tacones de una que otra mujer, con los pasos fuertes de uno que otro hombre y con los saltos que da uno que otro niño que juguetea por el lugar, todo su mundo iluminado, el mío, vacío, hoy el mundo esta al revés, ¿El mío o el de ellos?, es un tanto divertido ver todo al revés, de abajo hacia arriba o quizá de arriba hacia abajo, no sé exactamente en dónde estoy, literalmente el mundo esta al revés, pero no sé si es el mío o el de ellos, creo que me gusta lo que veo, su mundo esta empezando a reflejarse en el mío, veo el reflejo de las personas que pasan, sin embargo para ellos soy invisible, aunque no soy invisible, lo que pasa es que son solo un reflejo en mi mundo, hoy el mundo está al revés, ¿Su mundo esta al revés o es mi mundo?, mientras intento responder a esa pregunta, he seguido caminando, mis pasos son silenciosos como el silencio de esta nada que es mi mundo, sin embargo su sonido es el mismo que el del mundo de ellos, el mundo simplemente esta al revés, la baja iluminación ya no es tan notoria, los rayos de sol han empezado a penetrar a través de las ventanas, las ventanas de su mundo, que son un reflejo en mi mundo. El mundo simplemente esta al revés.
lunes, 3 de octubre de 2011
Silencio, silencio es lo que necesitamos, palabras, no son necesarias, miradas, besos, lo único que puede sellar el sentimiento. ¿Qué he dicho? ¿Qué has dicho? Complementos de palabras, frases, ¿Existe, realmente existe ese día? Planeado por mi, ¿Por vos? Hablaste del día, pensamiento muerto es lo que es, lluvia, sol, ¿Importa el estado del tiempo? ¿Te gustan los días soleados, lluviosos, templados? No importa, me gustan los días, lugares, ¡Sí! Lugares exquisitos, ¿Para quién? ¿Para mí? ¿Para vos? solo un lugar exquisito, ¿Te espero? Si, te espero, aunque no lo creas, aunque no pase por tu mente la vaga idea de que existo, ¿Existes? Si, existes, en mi vida si existes, ¿Quién? Si, vos, vos que quizá pasas por aquí, por allá, ¿Por acá? Si, claro, acá. ¿Lo recordas? Yo lo recuerdo, aunque algunas veces lo olvido, te olvido, ¿Me olvidas? esa es mi pregunta, ¿Me olvidas? yo lo hago algunas veces, y te extraño, ¿Me extrañas? ¿Te extraño? si, pero no le digas a nadie, porque te digo que también te pienso, ¿Me piensas? ¿Te pienso? Si, y en silencio te espero, aunque no lo creas, aunque lo dudes ¿Lo dudas? ¿Lo dudo? Si, lo dudo, dudo de mis sentimientos, ¿Tus sentimientos? ¿Mis sentimientos? Si, mis sentimientos son los que escondo, de vos y de mí.
Deseos
Hablando de deseos por cumplir, me he puesto a pensar en cuáles son esos deseos, si pudiera alguien tan siquiera cumplir uno quizá el alrededor cambiaría, sin embargo, no tengo ningún deseo por cumplir, es cierto, hay muchas cosas que quiero hacer, pero todo tiene un tiempo definido por el que van pasando una a una las cosas que voy a hacer, quizá en algún momento llegué a apresurarme con alguna o quizá me atrase, pero voy paso a paso, una a la vez, intentando matar las distracciones, intentando quitar las piedras del camino, quizá algunas las he dejado, quizá otras me las he llevado, he cargado una que otra piedra, ¿Qué tan difícil es cumplir mis deseos?, no tengo deseos en este momento, en este preciso instante, solo existo y espero por los días, los deseos vienen después de los días, así como las noches llegan después de los días. Parece que no pertenezco a este lugar, lo sé, parece que no vivo aquí, lo sé, pero tengo que confesar que uno de mis deseos es salir de este lugar en el que estoy, no sé qué hago aquí, intento matar al tiempo que no hace más que acecharme, intento bloquear los pensamientos de los días, los pensamientos que dejaron las noches, las personas, los alrededores, quiero hacer del ruido silencio, quiero hacer que mi alrededor soledad, soledad por un momento, quiero cerrar los ojos y que al abrirlos el mundo haya cambiado, quiero cerrar los ojos y al abrirlos quiero estar en la cuidad que me llama, la que sabe que pertenezco a ella, mis deseos, obsesiones, vicios, sueños, realidades, todos juntos a través de las letras y pensamientos, todos en un solo lugar, el día no ayuda al tiempo, ni a mi ser, solo opaca todo una vez más, la música es la misma de hace unos meses, con la incertidumbre de estos días, la sutileza de las palabras y una serie de caminos sin rumbo fijo, la incertidumbre es la que está desangrando mis días, pero a la vez es la que le da vida, hoy digo que me alejare pero hago lo contrario, el temor es causado solo por palabras incomprensibles que ni siquiera han de ser para mí, el dolor del pasado, el temor de vivir en la vida de alguien más, casi imposible, pero es algo posible de repetir, así como repito la misma canción una y otra vez, solo para recordar lo que me hizo vivir, me fascinan los sentimientos apagados que se despiertan al compás de una canción así como me encantan los pensamientos que se acercan a tocar la puerta de mi mente durante el recorrido de los cuadros de mis días, oscuros, sin definición, solo cuadros retratando uno a uno mis lejanos días de otoño en una ciudad que es solo de ensueño y en medio de todo esto, mis deseos.
Sueños de sueños
¿Qué son los sueños en los que sueño que estás conmigo? Es tan irreal, porque intento despertar del sueño y cuando despierto, me doy cuenta que no es más que otro sueño en el que también estas. ¿Cómo explico que cuando quiero dejarte apareces? ¿Cómo olvidar que no estas, que ya te has ido? ¿Qué son estos sueños que parecen ser realidad? Es solo una pared la que nos separa, sin embargo parece que la distancia real es otra, en mis días, pareces estar lejos, pareces ser solo una imagen surrealista de mis pensamientos que se han detenido un momento u otro quizá a imaginarte, es por eso que en mis adentros se guarda una pequeña gota de lo que quisiera y por eso es que te veo en los sueños de mis sueños, junto a mí.
Dudas
Sin deseos de buenas nuevas y mucho menos de enhorabuenas, la distracción oculta tras las palabras no me dejo ver lo que realmente sucedía, ni yo misma sé lo que he dicho, vagaba en un mar de soledad como lo he hecho por años, sin deseos de ser fría, solo navegaba entre las palabras, buscando una respuesta, mi mente sumida entre preguntas, cautivada por su letras, a la vez sin el singular encanto de las noches, enfrascada en silencios, solo por no saber que decir, por medir cada una de mis palabras, ahora parece demasiado tarde, la mañana se acerca, con la misma pregunta acerca del sentido de los días, tan constante, tan permanente, perenne es mi soledad al igual que mi temor.
Almas sin rostro, solo trazadas, simples bocetos de lo que algún día fueron, casas disfrazadas de almas o quizá almas disfrazadas de casas, todas sentadas alrededor del lago entre las montañas que refleja el cuarto creciente de luna en la noche fría de invierno, estoy en la orilla del precipicio de palabras, en un agujero sin fondo, parece que allí es a dónde van mis palabras, no existen recetas, tampoco excusas para el comportamiento del día, solo es la nada, la inmensidad de la nada acechando el día, terminando de oscurecer los pensamientos rotos, diluidos por el tiempo en el que por un segundo me detuve a pensar en ese día, el que ahora parece lejano y que quizá oculté por las dudas de mis días.
Almas sin rostro, solo trazadas, simples bocetos de lo que algún día fueron, casas disfrazadas de almas o quizá almas disfrazadas de casas, todas sentadas alrededor del lago entre las montañas que refleja el cuarto creciente de luna en la noche fría de invierno, estoy en la orilla del precipicio de palabras, en un agujero sin fondo, parece que allí es a dónde van mis palabras, no existen recetas, tampoco excusas para el comportamiento del día, solo es la nada, la inmensidad de la nada acechando el día, terminando de oscurecer los pensamientos rotos, diluidos por el tiempo en el que por un segundo me detuve a pensar en ese día, el que ahora parece lejano y que quizá oculté por las dudas de mis días.
sábado, 1 de octubre de 2011
La excusa perfecta
Empezando el día, con una que otra excusa para salir de los días, sin fuerzas para seguir, ha hecho un último esfuerzo, son las cinco treinta de la mañana de un día en el que toda la ciudad duerme, en un día, que quizá es esperado por muchos, por otros solo es otro día. Son las seis de la mañana, ha salido de casa, se dirige al lugar que ha visitado todos los días por la mañana, ha pasado media hora desde la última vez que vio el reloj, parece que el tiempo ha pasado rápido, antes de tomar el retorno evalúa las posibilidades de regresar o ir directamente al lugar abandonado por varios meses, finalmente, decide regresar al lugar abandonado. Primero pasa por el restaurante decorado con antigüedades (aquel en el que paso la mañana en que por primera vez pasaba él por su mente y deseaba que él estuviera con ella), las coincidencias no dejan de pasar desapercibidas, Roberto está en ese mismo restaurante, la saluda, charla unos momentos con ella y se sienta en una de las mesas que se encuentran enfrente del área de despacho, la ve, ella lo ve, ella ordena, ahora no sabe que hacer, por un momento piensa en sentarse en la misma mesa en la que él esta, pero a la vez piensa que puede ser imprudente, pasa por su mesa, le sonríe y sigue hacia una de las mesas vacías en el otro corredor, es tan temprano, que el restaurante está casi vacío, sin querer ve hacia la mesa en la que estuvo aquella lejana mañana, recorre con su vista una vez más una a una las decoraciones, las observa detenidamente, solo para grabarlas en la memoria del tiempo que una vez más la persigue. En la mesa de enfrente una pareja se ha sentado, él empieza a hablar de su esposa, la mujer a la que tanto ama, pero que se ha convertido en una tortura y frustración, lanza, una de esas preguntas que suelen ser utilizadas, una pregunta al aire, "¿Qué pasa cuando ya no se puede vivir con la mujer que amas?", ella se queda en silencio, mientras él saca su celular y le muestra una foto de ella en El Salvador, mientras le muestra las conversaciones que han mantenido por tanto tiempo, porque los días se convirtieron en ausencias, ella va de un lugar a otro y él simplemente la espera, ella no sabe que decir, tal parece que no tiene palabras de consuelo, la conversación ahora da un giro y hablan sobre el trabajo, en realidad, hablan sobre cosas banales, que ni importan a uno ni a otro, son solo palabras para pasar el tiempo y terminar el desayuno. Mientras pasan los minutos, ha decidido ir por una bebida caliente, se acerca al despacho, la pide, la paga, espera que la preparen, el restaurante esta cada vez más lleno, se cambia de mesa y busca la que esta cerca de la vitrina, está en una mesa que da la espalda a la mesa en la que estuvo aquel día, sin darse cuenta, dejo ir el pasado, ¿Lo dejo ir a él también?. Ha salido del restaurante, es tiempo de retomar lo que dejo hace tres meses, llega cuarenta minutos antes de la hora fijada, es increíble como han cambiado las cosas en tan poco tiempo, han sido solo tres meses, la hora de la cita a llegado, se dirige a la entrada, sube las gradas, saluda educadamente a las personas del segundo piso, se sienta en la primera silla vacía que encuentra, el temor del día invade sus pensamientos, ahora paso a ser el centro de la conversación, las preguntas son las de siempre, con un toque de sutileza, esa sutileza que suele parecerle innecesaria, una que otra sonrisa, había olvidado lo que eran esos días, sale de la pequeña sala, una vez más encuentra a Roberto, "Pensé que me iba a acompañar a desayunar", solo sonríe y no dice nada, solo espera que la otra puerta se abra, finalmente se abre, sin pensamientos, se pasa una hora más, por fin termina el día, aunque por la hora que es, el día aún es joven, la mayoría de personas quizá estan simplemente empezando su día y ella dice haberlo terminado, pero no es así, aún falta el resto de la mañana, la tarde, la noche, al menos pudo salir por un momento de los días, encontró la excusa perfecta para retomar aquello que dejo hace tres mes, la excusa perfecta, para salir de los días, la excusa perfecta en medio de las dudas.
¿Podes fingir .....
En un día en el que parece que una vez más nada tiene sentido, ni el pasado, ni el futuro, menos este presente, en un día en el que definir un sentimiento es imposible, en un día en el que vos otra vez te acercas, solo para alejarte más, la distancia entre un punto y otro es cada vez más grande aunque estés cerca, tus palabras, frías como la mañana de invierno se clavan a mi mente, otra vez es ella la de tus palabras, en un día en el que mi confusión se hace grande, vos decidís llevarme de paseo, solo para hablarme de ella, ¿podes fingir por un momento ser lo que deberías de ser? Te prometo que solo será un momento, un segundo, no te pido más, ¿Podes decirme tan solo una palabra dulce? Te prometo que solo te pediré una palabra, ¿Podes por un momento sonreír? Te prometo que solo será por un momento, te prometo que sólo será una, solo una, solo una pequeña sonrisa, ¿Podes fingir por un momento que te agrada mi compañía? Te prometo que solo será por un momento, un segundo, no te pido más, ¿Podes fingir por un momento que no fui lo que salió mal en tu vida? Por favor, te prometo que será la única vez que lo pediré, solo será por un pequeño momento, no te pediré nada más, aunque quizá, podrías fingir por un momento que entendes esto que te estoy diciendo. ¿Cómo explico mis pensamientos, si mi desesperación y frustración aumentan conforme pasa el día? Las dudas que deberían de irse aclarando día a día solo se vuelven más dudas, todo el mundo en general es una incógnita, ¿Qué es este día? ¿Quién soy yo? ¿Quién sos vos? ¿Podes fingir por un momento que existo? ¿Podes fingir el silencio por un momento? ¿Podes fingir no ser vos por un momento? ¿Podes pensar por un momento que soy ella? ¿Podes fingir por un momento que soy importante en tu vida? ¿Podes fingir por un momento, tan solo por un momento mientras estas a mi lado, que todo esto realmente significa algo? ¿Podes fingir, esto es lo último que te pido, podes fingir, podes fingir, que soy alguien? Yo fingí no escucharte todos estos años, pero por favor, fingí que sentís algo por mí, eso es lo único que quiero, fingí, que sentís algo por mí, que esto valió la pena, solo fingí por un segundo, que sentís algo por mí.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Historia Corta 8: Regresando a esa ciudad.
Vestía un abrigo azul largo que llegaba a sus rodillas descubiertas, hace algunos días había cortado una rosa y la había colocado en el centro de la pequeña mesa de vidrio ubicada en el centro de la sala, corto la rosa del mundo que ella pintó, quizá el único lugar en el que podía encontrarla, azul como su abrigo, azul como sus ojos, azul como la inmensidad de la mar y del cielo estrellado. La seguridad de una persona puede ser muy cuestionable, influye mucho el tema del que se trate y lo que se busca, influye la decisión tomada y el temor que esto puede causar, ella es una persona segura, se siente segura de sí misma, pero al mismo tiempo duda de ello. Tras tanto tiempo de esperar, por fin sale de la ausencia, del tiempo, camina sin un rumbo definido, ¿De qué sirve tener lo que quiere, si no puede ni siquiera observarlo?, sigue pasando el tiempo, la lluvia ha empezado a caer, las primeras gotas de lluvia del año, su ser deshojándose, las lágrimas se han secado, se las ha llevado el viento y jamás las trajo de vuelta, ojos perdidos, sin descripciones y mucho menos palabras, sin llamadas, sin respuestas complicadas, simples pasos al azar, sin camino ni rumbo definido, solo con una cosa es segura, salir y no regresar, salir sin saber, sin tan siquiera tener una idea de un después quizá lejano o cercano. Sabe que se dirige a algún lugar deseado pero que al mismo tiempo le causa terror, vio al cielo, lo busco entre las nubes, solo pudo ver la lluvia caer y las gotas de agua suavemente tocaron su rosto maquillado, el maquillaje empezó a caerse, recorría una a una las facciones de su cara, sus labios, pintados de rojo, sus ojos delineados, el delineado ha empezado a correrse, el negro intenso que los rodeaba ahora se mezcla con el color de su rostro, su pelo recogido, peinado delicadamente, ahora es solo cabello mojado que estila agua. Toda ella es un desastre.
Los sueños fueron en la ciudad a la que hoy recuerda a la que hoy se dirige, tan lejana, tan cercana, sus dedos no pueden tocarla, sus ojos no pueden verla, con la ilusión de parar un momento y ver el alrededor, al mismo tiempo, siente un escalofrío recorrer todo su cuerpo, pasa por cada una de las formas bien definidas, sus pechos, su cintura, su cadera, sus piernas, no sabe si es por el frío que hace o es por el recuerdo del olvido de los días de ensueño en esa ciudad, un escalofrío que la hace volver a la realidad. Mientras sigue caminando, la lluvia cesa, las nubes se abren, se dispersan, se vuelven densas y dan paso a unos pocos rayos de sol que chocan con el viento frío dejado por la lluvia, ahora puede sentir el calor que recorre su cuerpo. Mientras espera sentada en una de las pocas bancas que encontró desocupadas, ve una y otra vez el reloj, ve hacia uno y hacia otro lado, sonríe una vez más, sus labios aún siguen rojos, contrastan con la blancura de sus dientes al sonreír, simplemente se sienta a esperar el paso de los pocos minutos que hacen falta para un inesperado encuentro que está segura que quiere, pero que a la vez no, la seguridad es su mayor fortaleza pero es a la vez su mayor debilidad, esperar no es siempre lo mejor, pero mientras espera, puede ver a todo aquel que pasa a su alrededor, cada uno cuenta una historia diferente, alguien se detiene frente a ella, no dice nada, ella tampoco.
Los sueños fueron en la ciudad a la que hoy recuerda a la que hoy se dirige, tan lejana, tan cercana, sus dedos no pueden tocarla, sus ojos no pueden verla, con la ilusión de parar un momento y ver el alrededor, al mismo tiempo, siente un escalofrío recorrer todo su cuerpo, pasa por cada una de las formas bien definidas, sus pechos, su cintura, su cadera, sus piernas, no sabe si es por el frío que hace o es por el recuerdo del olvido de los días de ensueño en esa ciudad, un escalofrío que la hace volver a la realidad. Mientras sigue caminando, la lluvia cesa, las nubes se abren, se dispersan, se vuelven densas y dan paso a unos pocos rayos de sol que chocan con el viento frío dejado por la lluvia, ahora puede sentir el calor que recorre su cuerpo. Mientras espera sentada en una de las pocas bancas que encontró desocupadas, ve una y otra vez el reloj, ve hacia uno y hacia otro lado, sonríe una vez más, sus labios aún siguen rojos, contrastan con la blancura de sus dientes al sonreír, simplemente se sienta a esperar el paso de los pocos minutos que hacen falta para un inesperado encuentro que está segura que quiere, pero que a la vez no, la seguridad es su mayor fortaleza pero es a la vez su mayor debilidad, esperar no es siempre lo mejor, pero mientras espera, puede ver a todo aquel que pasa a su alrededor, cada uno cuenta una historia diferente, alguien se detiene frente a ella, no dice nada, ella tampoco.
martes, 27 de septiembre de 2011
Solo por él.
No es más que el querer hacer que nada le falte, no es más que intentar tratar de consolar con palabras, pero en este caso de nada sirven las palabras, al menos las fronteras selladas se han ido abriendo, hablando de uno que otro tema que antes quizá hubiese querido escuchar, mientas pasan los minutos y vamos camino a casa la lluvia nos alcanza, el típico comentario de lo hermosa que es la calle por la que pasamos, los árboles casi rozando el suelo, completamente bañados, sus hojas estilando, la niebla se levanta de entre sus ramas y forma una capa suave de blancura que se mezcla con el color de los faros de los autos que transitan la avenida, los autos dejando ver sus colores entre la blancura, parecen pequeños adornos cubriendo la calle, sus ojos llenos de lágrimas que trata de ocultar, finjo no haberlas visto, fijo mi vista fija en el volante, no tengo más que decir, nos quedamos en silencio, mientras tanto se acerca el vendedor de flores, dos ramos de rosas, uno de rosas rojas y el otro de color rosa, rosa como las rosas, en la otra mano, dos gardenias rosas y una amarilla, cubiertos sus pétalos por pequeñas gotas por la lluvia que ha empezado a caer, uno que otro comentario sobre el auto que esta delante, mis pensamientos perdidos en otro mundo, intentando buscar un lugar fantástico al cual podamos viajar, intentando encontrar una solución al día, a las palabras, conquistaría el mundo solo para salvarlo de su propia desgracia y para darle lo que tanto quiso, conquistaría al mundo solo para que pudiera vivir una vez más en el, destruiría mundos para que vuelva a ser lo que es, conquistaría el mundo, para devolverle la sonrisa, haría todo lo que fuera, solo para que volviera a ser él, iría al mismo infierno y regresaría, solo por él, todo lo haría solo por él, quisiera que viajáramos juntos, quisiera que mis letras y a la vez mis palabras no fueran más que historias contadas en un día de alegría, tristeza, amargura, quisiera que las noches y madrugadas no fueran simples noches y madrugadas, podríamos hacer de ellas días hermosos, quizá sean negros, pero la luz de un faro, de una luciérnaga, de la luna y las estrellas las iluminarían, todo el tiempo sería un viaje, una sonrisa, esa sonrisa que perdió, el día que dejo lo que tanto amo, que no haría, solo por él, por un momento de alegría. Qué no haría solo por él.
No valen...
No valen sonrisas, no valen tiempo, no valen ni una sola letra, cuatro paredes, un simple espejo y las agujas del reloj girando en sentido contrario, marcando la hora de ayer y no la de hoy, no es más que el despertar de un sueño y una ilusión, pesadillas y fantasías, es solo la nada, en este preciso momento me he dado cuenta que esta historia ya la había vivido, es por eso que necesito construir esa máquina que me dirá lo que he vivido en otras realidades, solo para no hacer lo mismo una y otra vez, me he detenido a ver lo que muestra el espejo y no son más que paredes una vez más, paredes amarillas que parecen girar, no hay nada más que mostrar, no hay nada más que decir, otra ilusión muerta y sin tiempo ni espacio, se acaban los minutos, las agujas del reloj siguen girando en sentido contrario, mientras me alejo y me acerco, parece que el tiempo solo huye de este momento, solo huye de mí, todo se escapa de mis manos, he vuelto a ver el reloj y no sé con qué objetivo si la hora no será la que se supone que es, pero sin más vueltas, no sé porque me preocupa el tiempo o porqué me preocupa la hora.
No valen mis palabras, no valen los días, no valen los cuadros dibujados, no valen los colores creados, tampoco valen los mundos soñados, no valen, no valen, no valen mis pensamientos mucho menos valen mis sentimientos porque en todo estoy no estuviste, en todo esto, estuviste con ella y no conmigo.
No valen mis palabras, no valen los días, no valen los cuadros dibujados, no valen los colores creados, tampoco valen los mundos soñados, no valen, no valen, no valen mis pensamientos mucho menos valen mis sentimientos porque en todo estoy no estuviste, en todo esto, estuviste con ella y no conmigo.
Salgo de las cuatro paredes que me encierran, regreso al lugar de siempre, me siento una vez más a escribir y así se van pasando los minutos, elijo entre la lista de reproducción lo que voy a escuchar y una vez más me quedo en la última canción que escuche antes de partir, antes de salir del mundo de las ilusiones, fantasías y sueños, llámenle como lo deseen, el alrededor está en silencio, no, no es así, no está en silencio, soy yo la que ha obligado al mundo a irse de aquí, soy yo la que decidió alejarse y dejar que todos pasen sin ver lo que hay cerca, adiós a las tardes y al día, realmente no sé a qué le estoy diciendo adiós, ni siquiera sé que es un adiós, menos sabré que es una despedida. No valen estas letras, no valen las sonrisas, no valen el tiempo perdido, no se diferencia entre historias e “historias”, son simples pasos en el tiempo, falsos pasos en el tiempo, no valen pasos, menos valen sentimientos, no valen besos, no vale que te espere, si en tu mirada es ella la que brilla, no valen momentos porque en tus pensamientos es ella la que habita, no valen sueños e ilusiones porque en tu mundo es ella la única que existe.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Secuelas de su ausencia
Mientras me perdí entre cada letra, el día se paso, el deseo insaciable de terminar lo que empece tomo las riendas de mi día, entre la música que he estado escuchando una y otra vez he memorizado las letras sin querer, las he hecho mías y parte de mis días, el sentimiento que me abraza en este momento es aquel que no había sentido en mucho tiempo porque él había llegado a absorber cada gota de mi ser, ahora veo que puedo vivir sin él, que me sustentan más las letras que sus propias palabras, si intento expresar lo que estoy sintiendo quizá entienda que el tiempo que me abandono sirvió para sellar los huecos que dejo, que cada hueco fue sellado por letras, algunas letras fueron apareciendo una a una y hoy las palabras cierran otro hueco uno de los huecos más profundos de mis días.
Las palabras de las noches ya no tienen el mismo significado se han vuelto corrientes, se han vuelto un volcán de letras insignificantes, mientras los pianos y las guitarras con su sonido ensordecen sus palabras, su voz, mi mente vuela, mi ser se despide y empieza a decirle adiós al día, a la mañana, a la única mañana, a las tardes en presencia y ausencia, a las noches de lejanas palabras y sobre todo a las madrugadas despedidas con los rayos del sol enceguecedores, ahora me toca a mí ser un ciego en la historia, una historia que he contado en sueños y no logro recordarla, pero esta mañana despierto con la vaga obsesión de salir de su mundo, sigo con la idea vaga de que la ama en silencio a ella y que todo es por ella, si los días fueran distintos no escribiría estas letras, sin embargo de ellas he vivido, son el alimento de los días, lo único que sostiene los muros que se derrumban al pasar los días, los días que cada vez son más comunes y que deben ser destruidos, los momentos ahora se definen como tiempo perdido por ambos, porque dejo de gustarme el tiempo, dejo de ser la armonía y paso a ser la desgracia, este momento no es nada, mis manos se cansan de escribir, mis ojos se cansan de leer, mis oídos se cansan de escuchar, mi cuerpo no aguanta más, cubierto todo por un manto rojo que llevo puesto una vez más a la espera del frío de la madrugada las palabras fluyen y se escapan, se las lleva el viento, tantos sentimientos entregados, tantas palabras pérdidas, cada hoja escrita sin censura de palabras, tantas palabras sin letras, tantas cosas alrededor y tantas palabras en la mente esperando salir, tantas imágenes que jamás se conocerán, tanto que escupir, tanto que recoger, tanta oscuridad en el día, todo por unas palabras fugaces, minutos de soledad, minutos de angustia de irá, buscando reparar heridas, colocando parches en cualquier agujero, solo para taparlo y olvidar lo que ha pasado, palabras cortadas, caricias negadas, miradas ocultas, ¿a dónde va todo esto?, según parece a nada, si las palabras fueran más que palabras no sé que sería de estos días, no se que sería de la confusión al despertar y mucho sé que sería de la noche y el día, las palabras solo han llevado a vivir sueños y pesadillas algunos inconclusos y son los que he decido retomar una vez más y terminar, es este sentimiento que me abraza, me tranquiliza, el que busque en sus brazos, es esta sensación de vivir y morir, de soñar despierta, de viajar a través de las fantasías e ilusiones la que tanto había esperado, sin embargo no llegaron de él, llegaron de las letras que debía terminar, de los sueños de los que tenía que despertar, de las ilusiones que tenía que matar, simplemente llegaron de las letras a medias que el me dejo cada vez que fue, son las letras a medias las que me levantaron y me guiaron, son las que hoy regresan y me invaden una vez más durante su ausencia.
Es esto lo que ha dejado con su ausencia, sueños rotos, ilusiones perdidas, palabras a medias, huecos cubiertos por parches, mi ser destruido, me ha dejado ciega, sorda, muda, se llevo mi felicidad, mi tristeza, mis lágrimas, perdí mis palabras, perdí mis sentimientos, he quedado vacía, sin nada que que decir, porque cada vez que se fue, la ausencia mato parte de mi ser, verá que cuando vuelva no seré la misma, seré simplemente un muerto en vida, sin alma, sin nada que decir, sin nada que ganar y sin nada que perder, que no le sorprendan mis palabras, mi frialdad, que no le sorprenda mi rostro dibujado a lápiz, porque él borró cada una de las líneas de mi cara, que no le sorprenda la macabra sonrisa que ahora forma parte de mi rostro, pero sobre todo, quiero que no espere encontrar en mis ojos mi mirada. No quedo nada de mí, todo se ha ido por causa de su ausencia.
Las palabras de las noches ya no tienen el mismo significado se han vuelto corrientes, se han vuelto un volcán de letras insignificantes, mientras los pianos y las guitarras con su sonido ensordecen sus palabras, su voz, mi mente vuela, mi ser se despide y empieza a decirle adiós al día, a la mañana, a la única mañana, a las tardes en presencia y ausencia, a las noches de lejanas palabras y sobre todo a las madrugadas despedidas con los rayos del sol enceguecedores, ahora me toca a mí ser un ciego en la historia, una historia que he contado en sueños y no logro recordarla, pero esta mañana despierto con la vaga obsesión de salir de su mundo, sigo con la idea vaga de que la ama en silencio a ella y que todo es por ella, si los días fueran distintos no escribiría estas letras, sin embargo de ellas he vivido, son el alimento de los días, lo único que sostiene los muros que se derrumban al pasar los días, los días que cada vez son más comunes y que deben ser destruidos, los momentos ahora se definen como tiempo perdido por ambos, porque dejo de gustarme el tiempo, dejo de ser la armonía y paso a ser la desgracia, este momento no es nada, mis manos se cansan de escribir, mis ojos se cansan de leer, mis oídos se cansan de escuchar, mi cuerpo no aguanta más, cubierto todo por un manto rojo que llevo puesto una vez más a la espera del frío de la madrugada las palabras fluyen y se escapan, se las lleva el viento, tantos sentimientos entregados, tantas palabras pérdidas, cada hoja escrita sin censura de palabras, tantas palabras sin letras, tantas cosas alrededor y tantas palabras en la mente esperando salir, tantas imágenes que jamás se conocerán, tanto que escupir, tanto que recoger, tanta oscuridad en el día, todo por unas palabras fugaces, minutos de soledad, minutos de angustia de irá, buscando reparar heridas, colocando parches en cualquier agujero, solo para taparlo y olvidar lo que ha pasado, palabras cortadas, caricias negadas, miradas ocultas, ¿a dónde va todo esto?, según parece a nada, si las palabras fueran más que palabras no sé que sería de estos días, no se que sería de la confusión al despertar y mucho sé que sería de la noche y el día, las palabras solo han llevado a vivir sueños y pesadillas algunos inconclusos y son los que he decido retomar una vez más y terminar, es este sentimiento que me abraza, me tranquiliza, el que busque en sus brazos, es esta sensación de vivir y morir, de soñar despierta, de viajar a través de las fantasías e ilusiones la que tanto había esperado, sin embargo no llegaron de él, llegaron de las letras que debía terminar, de los sueños de los que tenía que despertar, de las ilusiones que tenía que matar, simplemente llegaron de las letras a medias que el me dejo cada vez que fue, son las letras a medias las que me levantaron y me guiaron, son las que hoy regresan y me invaden una vez más durante su ausencia.
Es esto lo que ha dejado con su ausencia, sueños rotos, ilusiones perdidas, palabras a medias, huecos cubiertos por parches, mi ser destruido, me ha dejado ciega, sorda, muda, se llevo mi felicidad, mi tristeza, mis lágrimas, perdí mis palabras, perdí mis sentimientos, he quedado vacía, sin nada que que decir, porque cada vez que se fue, la ausencia mato parte de mi ser, verá que cuando vuelva no seré la misma, seré simplemente un muerto en vida, sin alma, sin nada que decir, sin nada que ganar y sin nada que perder, que no le sorprendan mis palabras, mi frialdad, que no le sorprenda mi rostro dibujado a lápiz, porque él borró cada una de las líneas de mi cara, que no le sorprenda la macabra sonrisa que ahora forma parte de mi rostro, pero sobre todo, quiero que no espere encontrar en mis ojos mi mirada. No quedo nada de mí, todo se ha ido por causa de su ausencia.
viernes, 23 de septiembre de 2011
Desnudando un árbol
Decido agitar el árbol hasta que una bella flor caiga de el, las hermosas hojas de colores caen una a una, dejando desnudas las ramas, el árbol se va quedando sin disfraz, el árbol esta casi desnudo.
He botado todas las hojas que he podido al mover el árbol, creo que me estoy cansando de agitarlo pero espero que mañana una bella flor pueda al fin alcanzar y sino espero tener fuerzas el siguiente día para seguir agitándolo y sino quizá sea mejor esperar a que la bella flor por fin caída por si sola y sino no cae, la esperaré y si me canso de esperar, agitaré otro árbol aunque quizá no agité otro árbol, quizá me quede agitando este hasta que este completamente desnudo.
Seguiré desnudando este árbol hasta que me canse de agitarlo o quizá lo seguiré agitando hasta que este completamente desnudo.
He botado todas las hojas que he podido al mover el árbol, creo que me estoy cansando de agitarlo pero espero que mañana una bella flor pueda al fin alcanzar y sino espero tener fuerzas el siguiente día para seguir agitándolo y sino quizá sea mejor esperar a que la bella flor por fin caída por si sola y sino no cae, la esperaré y si me canso de esperar, agitaré otro árbol aunque quizá no agité otro árbol, quizá me quede agitando este hasta que este completamente desnudo.
Seguiré desnudando este árbol hasta que me canse de agitarlo o quizá lo seguiré agitando hasta que este completamente desnudo.
Tirando las palabras
Yo digo que espero al tiempo, sin embargo el tiempo desvanece, al igual que mis palabras se apagan, las luces se apagan, se apaga la noche que empieza a llamar al día. Momento a momento tiro las palabras, escribo una que otra letra y la lanzo al vacío esperando que él las encuentre.
¿Acaso jamás las encontrará? ¿Acaso serán letras pérdidas? Puede ser que así sea, momento a momento las palabras parecen perderse en el abismo de los días, parecen ser olvidadas o quizá simplemente ignoradas.
¿Acaso he tirado las letras? ¿A dónde se han ido todas mis palabras? Puede ser que estén encerradas, puede ser que sean presas de mis estúpidos sentimientos o quizá simplemente se desvanecieron en la inmensidad.
La inmensidad de los días me acecha, me traiciona, sus palabras me traicionan, no sé que es verdad, no sé en que creer y tampoco sé si tengo que encontrar un significado a cada una, quizá él solo este tirando palabras al aire.
Mis palabras y sus palabras al aire, perdidas en el momento, quizá sin un significado, simplemente letras volando como mariposas en el día como luciérnagas por las noches, iluminando todo el alrededor con sus luces.
Me he detenido a soñar despierta con el momento en el que cada una de las palabras sea recogida, hoy digo que esperaría por ese momento, pero no puedo asegurar que mañana este aún esperando.
He recogido los pocos momentos, unas cuantas letras, las he guardado solo para tener una pista de dónde están algunas palabras ubicadas, aunque no parece tener sentido, las pistas me ayudarán quizá algún día, mientras tanto una a una las palabras son tiradas, son regadas en el tiempo y el espacio indefinido.
Seguiré tirando las palabras, seguirás tirando las palabras.
¿Acaso jamás las encontrará? ¿Acaso serán letras pérdidas? Puede ser que así sea, momento a momento las palabras parecen perderse en el abismo de los días, parecen ser olvidadas o quizá simplemente ignoradas.
¿Acaso he tirado las letras? ¿A dónde se han ido todas mis palabras? Puede ser que estén encerradas, puede ser que sean presas de mis estúpidos sentimientos o quizá simplemente se desvanecieron en la inmensidad.
La inmensidad de los días me acecha, me traiciona, sus palabras me traicionan, no sé que es verdad, no sé en que creer y tampoco sé si tengo que encontrar un significado a cada una, quizá él solo este tirando palabras al aire.
Mis palabras y sus palabras al aire, perdidas en el momento, quizá sin un significado, simplemente letras volando como mariposas en el día como luciérnagas por las noches, iluminando todo el alrededor con sus luces.
Me he detenido a soñar despierta con el momento en el que cada una de las palabras sea recogida, hoy digo que esperaría por ese momento, pero no puedo asegurar que mañana este aún esperando.
He recogido los pocos momentos, unas cuantas letras, las he guardado solo para tener una pista de dónde están algunas palabras ubicadas, aunque no parece tener sentido, las pistas me ayudarán quizá algún día, mientras tanto una a una las palabras son tiradas, son regadas en el tiempo y el espacio indefinido.
Seguiré tirando las palabras, seguirás tirando las palabras.
Insectos
Una vez más en medio de la noche, entre la lluvia que una vez más a vuelto a caer, las letras aparecen, desordenadas como siempre, embriagadas por el tequila de los días y de los sentimientos olvidados y retomados, las palabras en la noche se van acoplando a los días, el odio despertado por una letra se apacigua, las risas sin sentido y cada una de las palabras banales que una u otra dice se pierden entre la melodía que canta la madrugada.
Los insectos traspasan las puertas y ventanas, no queda más que matarlos uno a uno, antes de que invadan todo este lugar y lo vuelvan más escalofriante de lo que es, antes de que lo vuelvan más negro que la noche, pasan de un lado a otro, en busca de objetos insignificantes, mientras tanto las flores mueren, esas que ha colocado delicadamente en cada uno de los floreros de metal, purpura, rojas, naranjas y la que esta completamente muerta, la blanca, la que hoy sustituyo por una rosa cortada del jardín, aunque medio muerta, sus pétalos están marchitos, pero ha servido para llenar el vació que fue dejado.
Las agujas del reloj una vez más suenan en medio del silencio, los pensamientos en otro mundo, así como todo el día se paso en otro mundo, el ruido de las suelas al caminar ensordece, sus pisadas se mezclan con las gotas de lluvia que caen, su sonrisa dibujada una vez más en sus labios, una sonrisa de frustración, las palabras son duras, y otra vez se deja caer esperando que alguien sostenga su ligero cuerpo, pero no hay nadie, nadie nadie y jamás habrá alguien que hoce sostener su cuerpo. Los insectos siguen entrando uno a uno, serán los únicos que apaciguaran su caída los que intentarán levantar su cuerpo, porque nadie aparecerá, ni las letras ayudaran, ni el reloj cesará para evitar su caída, su cuerpo simplemente caerá y entre insectos la noche pasará.
Los insectos traspasan las puertas y ventanas, no queda más que matarlos uno a uno, antes de que invadan todo este lugar y lo vuelvan más escalofriante de lo que es, antes de que lo vuelvan más negro que la noche, pasan de un lado a otro, en busca de objetos insignificantes, mientras tanto las flores mueren, esas que ha colocado delicadamente en cada uno de los floreros de metal, purpura, rojas, naranjas y la que esta completamente muerta, la blanca, la que hoy sustituyo por una rosa cortada del jardín, aunque medio muerta, sus pétalos están marchitos, pero ha servido para llenar el vació que fue dejado.
Las agujas del reloj una vez más suenan en medio del silencio, los pensamientos en otro mundo, así como todo el día se paso en otro mundo, el ruido de las suelas al caminar ensordece, sus pisadas se mezclan con las gotas de lluvia que caen, su sonrisa dibujada una vez más en sus labios, una sonrisa de frustración, las palabras son duras, y otra vez se deja caer esperando que alguien sostenga su ligero cuerpo, pero no hay nadie, nadie nadie y jamás habrá alguien que hoce sostener su cuerpo. Los insectos siguen entrando uno a uno, serán los únicos que apaciguaran su caída los que intentarán levantar su cuerpo, porque nadie aparecerá, ni las letras ayudaran, ni el reloj cesará para evitar su caída, su cuerpo simplemente caerá y entre insectos la noche pasará.
Falso que no quiero amarlo
Falso que no lo quiero,
falso que no quiero hacerlo responsable de cada sentimiento despertado,
aún es más falso que lo amo porque no solo lo amo, me fascina, me encanta,
pero es falso que quiero estar con él, es tan falso que lo quiero cerca porque lo quiero lejos, tan falso que solo quiero que este lejos para extrañarlo,
falso que no le he escrito, tan falso como lo son estas letras que salieron de la falsedad de la noche, de la falsedad de un falso escritor o escritor falso, como se quiera definir, todo tan falso que ni siquiera puede tener una definición,
tan falso como el día, como la noche, falso como el tiempo y el momento que lo conocí,
tan falso como las palabras que le he escrito alguna vez,
falsos son los minutos que me quedo en silencio, son tan falsos porque el silencio no existe en mi mente,
tan falsos porque no pienso en él,
falso es que no pienso en él porque en mi mente solo existe él,
tan falso como mi amor hacia él,
tan falso, porque no es solo amor,
tan falso porque mis sentimientos son más que una simple palabra,
falsos como las palabras que en este momento escribo,
tan falsas que no le diré que son para él,
falsas porque son para él,
hablando de falsedad,
todo es falso,
tan falso que diré que lo amo,
es falso que te amo, sabes que esto es más que amor, es falso que no quiero amarte,
falso es decir que no quiero amarlo,
regreso una vez más a la falsedad de mis palabras, en si, falsedad de letras una tras otra, porque falso es no querer que me ame,
falso es decirle que me ame,
más falso aún decirle que no quiero que me ame y que no quiero amarlo,
falso que no quiero amarlo,
tan falso que ya lo amo.
Tan falso que sus besos he querido robar,
tan falso que sus labios he rozado,
tan falso que en silencio lo llamo,
falso que no quiero amarlo porque aún en este momento lo amo, lo espero y mi delirio son sus besos.
No escribo para nadie
No escribo para nadie, simplemente porque no sé escribir,
mis letras no tienen dueño porque no puedo dedicarlas a nadie,
¿alguien ha sido mi inspiración?, quizá si, pero mis letras no son de nadie, ni siquiera son mías, ni siquiera soy dueña de las letras, mucho menos lo seré de las palabras y menos de las frases o los textos que he llegado a escribir,
puede ser que creas que escribo para vos, pero no es así,
escribo por vos, porque sos mi inspiración,
escribo por vos, porque alimentas mi ceguera, porque alimentas mis pensamientos, dibujas mis sueños, sos mis días y mis noches, sos todo mi mundo, pero las letras no son tuyas, no son de nadie.
No escribo para nadie,
escribo para deshacerme de cada gota amarga, de cada gota de felicidad, de la miel que me empalaga,
escribo para borrar tus besos, para matar tus palabras, para pasar el tiempo y olvidar que no estas,
ves no sos más que mi inspiración,
podes ser mis letras, pero no escribo para nadie, en especial para vos,
no escribo para vos,
quiero que leas lo que escribo, que lo ames, que te perdas en mis palabras, que te ilusiones con las letras, que imagines cada una de las escenas que plasmo junto a vos o con vos, pero quiero que sepas que no son para vos aunque quiero que las leas,
este texto empezó siendo melancólico, no se iba a tratar de vos, pero de la nada surgen las palabras, sin explicación , se convierten en vos,
sos el centro de todo por un momento, pero no escribo para vos,
sos mis noches, eso lo sabes, sos mis silencios, esos largos silencios en los que nada parece existir, ni siquiera vos porque te convertis en mi pensar,
sos todo lo que necesito y lo admito,
pero no escribo para vos, no escribo para nadie.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Historia Corta 7: Charlando con ella.
La tranquilidad devuelta a los días, con el equilibrio cotidiano en busca del tan lejano horizonte que se extiende a través de los segundos que pasa entre la soledad y la sonrisa opaca de este día. No es tan simple como se lee en las palabras, demasiado tuvo que pasar para que finalmente fijará una vez más su punto de partida. Las mejores noches de su corta vida han sido superadas, sus palabras casi fueron olvidadas aunque uno que otro día recuerda algunas, uno que otro día regresa a leer cada una de las cartas que él le escribió y cada una de las cartas que ella jamás mando. Ha vuelto a recordarlo, empezando por las palabras que aunque fueran pronunciadas por alguien más imaginaba que eran de él, que eran suyas y de nadie más, siguieron las notas, la música que juntos escucharon por las noches, siguieron las palabras que sin querer repitieron, siguió el recuerdo de él, el recuerdo de los pocos días que lo vio, continuo con los días que espero verlo, siguieron los días que lo busco y no lo encontró, terminó con esos días planeados, por ella, claro esta, en los que memorizó cada una de las palabras que le diría, aún sigue recordando esas palabras que diría la próxima vez que lo viera, quizá aún las diga, aunque al verlo, sabe que no podrá pronunciar esas palabras.
Los sentimientos, si es que existen, no son los mismos, han sido transformados quizá por los días, por la tranquilidad que le brindo él alguna vez, paso de ser algo distinto a algo rutinario, esperándole una que otra noche, alejándose en algunas ocasiones, celosa de algunas palabras, obsesionada por él, solo por él. He vuelvo a hablar con ella una vez más:
-Yo: ¿Guardas algún recuerdo de él?
-Ella: Sí.
-Yo: ¿Puedo saber alguno?
-Ella: Sí, el problema es que no sé cuál de todos es del que quiero hablarte, no sé si quiero que sea un recuerdo bonito o un recuerdo triste, aunque con el pasar de los días, los recuerdos tristes se han vuelto los que han sostenido mis días, recuerdo como se enojaba por cosas sencillas, por detalles que ni yo podía ver, por palabras malinterpretadas, esos son los que me hacen sonreír, los que me hacen querer que este junto a mí aunque todo haya cambiado.
-Yo: ¿Qué ha cambiado?
-Ella: Decir que ha cambiado con palabras no es sencillo, las explicaciones debo decir que no son fáciles para mí, pero empezaré por decir que sus letras cambiaron, que sus palabras cambiaron, quizá hasta sus sentimientos cambiaron, quizá por fin pudo ver a través de cada una de mis palabras lo que yo sentía y decidió alejarse, quizá porque no le interesaba, quizá porque no le intereso, en fin, todo es una serie de suposiciones que yo he ido sacando.
-Yo: ¿Qué extrañas de él?
-Ella: Extraño el mundo que cree alrededor de él, quizá fui yo la que imagine todo diferente, la imagen que más extraño, es esa que imagine hace dos meses, él sentado en la oscuridad de la habitación, explicaré mejor esa escena describiendo detalle a detalle esa habitación, de hecho, se parece mucho a la habitación en la que estamos en este preciso momento. La habitación es larga, opaca, de hecho, todo es gris, es como pintar una habitación en claroscuro, es hermosa, es angosta, la luz de luna llena entra a través de las ventanas que se extienden a lo largo de la pared izquierda, una tras otra, son grandes, son del tamaño de toda la pared, las cortinas están sostenidas por un gancho, dejando las ventanas desnudas, descubiertas, él está sentado al final de la habitación, oculto en la oscuridad, ella(yo), sentada bajo la luz de la luna, en una silla, viendo fijamente la ventana, luego viendo en todas direcciones y las sombras de los arboles entrando y dibujando sobre la pared con su movimiento distintas pinturas, por último, el silencio invadiendo toda la habitación gris, simplemente, la habitación pintada en claroscuro y él sin decir una sola palabra viéndola(viéndome) fijamente.
-Yo: Parece ser una escena de ensueño, hermosa por cierto, ahora dime, ¿debo creer que lo has olvidado y que ya no significa nada para ti?
-Ella: No he mencionado la palabra olvido en ninguna ocasión, no le he olvidado, pero mi obsesión por él se ha ido, parece ser que la esencia que me envolvía día a día se la ha estado llevando el viento, disuelve cada una de la partículas que la conforman, el viento vuelve una vez más, puro, sin esencia a llevarse con el otro poco más y así me va dejando sin nada, sin él, poco a poco se va, pero eso no significa que le haya olvidado.
-Yo: Haré un comentario al respecto, parece que sientes algo muy fuerte por él, o quizá lo sentiste en algún momento, puedo notarlo en tu mirada cada vez que dices algo sobre él, puedo notarlo cuando sonríes al hablar de él, lo haces, sé que no lo has notado, porque es solo una sonrisa descuidada que muestras sin querer.
-Ella: No puedo ser fuerte, suelo ser débil al hablar de este tema, suelo hacer cosas sin querer como te habrás dado cuenta. Que contradictorio parece todo esto, así como es todo lo que siento por él, en un momento desee tenerlo cerca, muy cerca, tan cerca para poder sentir su respiración, tan cerca para poder besarle, tan lejos para olvidarle, tan lejos para poder extrañarle, tan cerca y tan lejos a la vez que hubo un momento en el que no desee nada, así como en este momento, en este momento no existe nada, es un punto de equilibrio que quizá en algún momento se incline hacia algún lado.
-Yo: Creo que puedo comprender ese punto de equilibrio. Se ha hecho tarde, quisiera charlar más tiempo, quisiera que me contarás cada una de las cosas que hicieron que sintieras algo por él, pero la noche ha entrado y la luz se ha ido, no hay luna ni estrellas que me guíen de regreso, por eso debo irme, pero quiero que sepas que regresaré, esta conversación aún no ha terminado y me fascinan las maravillas que sé, que hablarás de él.
En este momento salgo de la habitación en la que estamos, me despido de ella, con el afán de regresar y charlar una vez más, sé que aún hay muchas cosas por decir, quiero que me hable de sus cartas, de sus letras, que me diga que es lo que siente por él, parece ser que me he obsesionado por su historia, esa historia que quizá no sea real, salgo del mundo que pintamos juntas y me devuelvo a la realidad del día, algo es seguro, volveremos a hablar.
Los sentimientos, si es que existen, no son los mismos, han sido transformados quizá por los días, por la tranquilidad que le brindo él alguna vez, paso de ser algo distinto a algo rutinario, esperándole una que otra noche, alejándose en algunas ocasiones, celosa de algunas palabras, obsesionada por él, solo por él. He vuelvo a hablar con ella una vez más:
-Yo: ¿Guardas algún recuerdo de él?
-Ella: Sí.
-Yo: ¿Puedo saber alguno?
-Ella: Sí, el problema es que no sé cuál de todos es del que quiero hablarte, no sé si quiero que sea un recuerdo bonito o un recuerdo triste, aunque con el pasar de los días, los recuerdos tristes se han vuelto los que han sostenido mis días, recuerdo como se enojaba por cosas sencillas, por detalles que ni yo podía ver, por palabras malinterpretadas, esos son los que me hacen sonreír, los que me hacen querer que este junto a mí aunque todo haya cambiado.
-Yo: ¿Qué ha cambiado?
-Ella: Decir que ha cambiado con palabras no es sencillo, las explicaciones debo decir que no son fáciles para mí, pero empezaré por decir que sus letras cambiaron, que sus palabras cambiaron, quizá hasta sus sentimientos cambiaron, quizá por fin pudo ver a través de cada una de mis palabras lo que yo sentía y decidió alejarse, quizá porque no le interesaba, quizá porque no le intereso, en fin, todo es una serie de suposiciones que yo he ido sacando.
-Yo: ¿Qué extrañas de él?
-Ella: Extraño el mundo que cree alrededor de él, quizá fui yo la que imagine todo diferente, la imagen que más extraño, es esa que imagine hace dos meses, él sentado en la oscuridad de la habitación, explicaré mejor esa escena describiendo detalle a detalle esa habitación, de hecho, se parece mucho a la habitación en la que estamos en este preciso momento. La habitación es larga, opaca, de hecho, todo es gris, es como pintar una habitación en claroscuro, es hermosa, es angosta, la luz de luna llena entra a través de las ventanas que se extienden a lo largo de la pared izquierda, una tras otra, son grandes, son del tamaño de toda la pared, las cortinas están sostenidas por un gancho, dejando las ventanas desnudas, descubiertas, él está sentado al final de la habitación, oculto en la oscuridad, ella(yo), sentada bajo la luz de la luna, en una silla, viendo fijamente la ventana, luego viendo en todas direcciones y las sombras de los arboles entrando y dibujando sobre la pared con su movimiento distintas pinturas, por último, el silencio invadiendo toda la habitación gris, simplemente, la habitación pintada en claroscuro y él sin decir una sola palabra viéndola(viéndome) fijamente.
-Yo: Parece ser una escena de ensueño, hermosa por cierto, ahora dime, ¿debo creer que lo has olvidado y que ya no significa nada para ti?
-Ella: No he mencionado la palabra olvido en ninguna ocasión, no le he olvidado, pero mi obsesión por él se ha ido, parece ser que la esencia que me envolvía día a día se la ha estado llevando el viento, disuelve cada una de la partículas que la conforman, el viento vuelve una vez más, puro, sin esencia a llevarse con el otro poco más y así me va dejando sin nada, sin él, poco a poco se va, pero eso no significa que le haya olvidado.
-Yo: Haré un comentario al respecto, parece que sientes algo muy fuerte por él, o quizá lo sentiste en algún momento, puedo notarlo en tu mirada cada vez que dices algo sobre él, puedo notarlo cuando sonríes al hablar de él, lo haces, sé que no lo has notado, porque es solo una sonrisa descuidada que muestras sin querer.
-Ella: No puedo ser fuerte, suelo ser débil al hablar de este tema, suelo hacer cosas sin querer como te habrás dado cuenta. Que contradictorio parece todo esto, así como es todo lo que siento por él, en un momento desee tenerlo cerca, muy cerca, tan cerca para poder sentir su respiración, tan cerca para poder besarle, tan lejos para olvidarle, tan lejos para poder extrañarle, tan cerca y tan lejos a la vez que hubo un momento en el que no desee nada, así como en este momento, en este momento no existe nada, es un punto de equilibrio que quizá en algún momento se incline hacia algún lado.
-Yo: Creo que puedo comprender ese punto de equilibrio. Se ha hecho tarde, quisiera charlar más tiempo, quisiera que me contarás cada una de las cosas que hicieron que sintieras algo por él, pero la noche ha entrado y la luz se ha ido, no hay luna ni estrellas que me guíen de regreso, por eso debo irme, pero quiero que sepas que regresaré, esta conversación aún no ha terminado y me fascinan las maravillas que sé, que hablarás de él.
En este momento salgo de la habitación en la que estamos, me despido de ella, con el afán de regresar y charlar una vez más, sé que aún hay muchas cosas por decir, quiero que me hable de sus cartas, de sus letras, que me diga que es lo que siente por él, parece ser que me he obsesionado por su historia, esa historia que quizá no sea real, salgo del mundo que pintamos juntas y me devuelvo a la realidad del día, algo es seguro, volveremos a hablar.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Historia Corta 6: Ese lugar
Eran las cinco treinta, cinco y media, como se le quiera llamar, de una tarde poco común, admito que la rutina fue la misma, pero a la vez todo fue distinto, una tarde completa casi perdida y me quede unos minutos más de lo normal charlando de cosas sin sentido, les llamaré incoherencias, entre risas, gestos, se pasaron esos minutos, minutos que usualmente pasan sin ser siquiera medidos. Camino lentamente por el pasillo, bajando las escaleras, sigo tranquilamente, es tarde para la rutina del día, pero temprano para el día, aún esta todo claro. Me muevo a través de cada uno de los pequeños lugares, voy lentamente observando todo el alrededor, camino sobre el largo pasillo, vuelvo a ver la hora, no ha pasado mucho tiempo, aún puedo seguir tranquilamente caminando entre la gente, me dirijo al lugar que esta al final de pasillo, antes no había notado lo grande que es, tantos pasillos, y con tiempo suficiente para recorrer cada uno de ellos lentamente. Uno a uno voy pasando los pasillos, de vez en cuando me detengo a ver detenidamente lo que guardan esas paredes, pero luego continuo, llego al cuarto pasillo, al final de este hay algo que llama mi atención, me dirijo directamente al pequeño estante de libros, son pocos los que hay, la mayoría los he leído, otros no me han interesado, los observo, los veo fijamente, hasta que recuerdo que hay un mundo de libros en el siguiente nivel, me doy la vuelta rápidamente, veo el reloj, faltan quince minutos para que el tiempo termine, estoy a punto de salir, pero he olvidado buscar el candado, olvide que en el siguiente pasillo encontraría el candado, estoy lo suficientemente cerca para tomar el candado y llevarlo conmigo, dudo por un momento si quiero ir por el candado, finalmente decido ir a traerlo. Ya tengo el candado. Cuando salgo, la noche ha caído completamente, quisiera decir que hay mucha gente alrededor o quizá poca, pero no me he percatado de ese detalle, iba a describir todo el lugar pero, realmente no lo observe, tome las escaleras, ni si quiera me detuve a ver el lugar por fuera. Cuando entre, no observe el lugar, observe las filas de libros arregladas deliciosamente en un pequeño mostrador de madera, cuatro filas bien colocadas, tome el primer libro que llamo mi atención, leí la contraportada, luego tome el siguiente libro, el que estaba justo al lado izquierdo del que había tomado antes, mientras lo tomaba, pude escuchar la conversación del grupo de personas que estaban junto a mi en el siguiente estante de libros, era una familia, la madre y sus dos hijos, una niña y un niño, discutían sobre que libro comprarían, él niño protestaba, decía que no quería ese libro porque había leído uno parecido o uno que formaba parte de esa secuela y no le había gustado, en fin, discutían por que no sabían que libro comprar, leían una a una las contraportadas de los libros, una que otra vez intentaron abrir algún libro, mientras tanto al otro lado del estante, alguien más buscaba un libro, me llamo la atención porque estaba sentado en el suelo, apilando uno a uno los libros, sacaba cada uno cariñosamente, los acariciaba con sus manos, parecía estar enamorado de ellos, me distraje por un momento, veo el reloj nuevamente, me quedan cinco minutos, dejo el libro que tengo en las manos, me dirijo hacia adentro, levanto la mirada, estoy frente a una sala llena de estantes con infinidad de libros, no se por donde empezar, volteo a ver hacia atrás, solo veo al estante en el que estaba hace unos momentos, veo una vez más todo lo que esta frente a mis ojos, sonrío, me ilusiona ver tantas letras en un solo lugar, quisiera perderme entre cada una de las palabras escritas, finalmente, la hora ha llegado, con mi mirada guardo y recorro cada uno de los pasillos formados por los estantes, no me da tiempo de recorrerlos, le hago una promesa a ese lugar, le digo, que regresaré, que me espere, porque regresaré. Camino hacia afuera, ilusionada, con el deseo de regresar, de quedarme allí y no salir hasta haber recorrido cada una de las historias guardadas en ese lugar, sin embargo, es hora de partir, es hora de terminar la tarde. Salgo del lugar, observo el alrededor, puedo decir que hay bastante gente, mientras bajo las gradas escribo en mi mente estas palabras, mientras bajo las gradas tomo la fotografía respectiva de ese lugar y la guardo en mi cajita de recuerdos, describo el lugar, las hermosas palmeras de verdes hojas, situadas una junto a otra iluminando el lugar con el hermoso brillo azul que se desprende de sus largos y gruesos troncos, junto a ellas, las lámparas opacas color naranja dan al lugar ese toque color atardecer que se observa en el cielo cuando la noche finalmente ha caído. Quizá mañana vuelva a ese lugar.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Dando tiempo al tiempo, me detengo, el día esta diferente, es frío, pero yo lo siento caluroso. Desde ayer su imagen se quedo adherida a mi mente, sus ojos, su mirada, su color de piel, su forma de caminar, ese gesto que hace al sonreír, exactamente la imagen fija de él.
Me pregunto que pasa con los días, hoy me han pintado de colores, bueno, me pintaron de un solo color porque aún no decidían de que color pintarme. Mientras caminaba, huía y desaparecía silenciosamente de su mundo, (es cierto, en este momento lo veo a él frente a mi) las horas del día se iban apagando, abriendo el paso a la densa noche, las horas se acabaron y no pude dar una explicación, al menos sé que quizá exista el mañana para intentar explicarle una vez más. Mientras tanto, guardo su imagen en mi mente, sobre todo guardo ese gesto que hace al sonreír.
martes, 6 de septiembre de 2011
Coleccionista
Coleccionista de trozos de madera vieja, de canciones perdidas, de letras sin nombre,
coleccionista de risas, pero más que de risas, de lágrimas, aunque no son ni risas ni lágrimas, coleccionista de
expresiones faciales, de marcas de rostro,
coleccionista de instantes, momentos, de minutos, sobre todo una gran coleccionista de segundos, en fin
coleccionista del tiempo,
coleccionista de atardeceres, de amaneceres, aún mejor, coleccionista de rayos de sol o de luz,
coleccionista de lunas llenas, aunque lo que realmente adoro son los cuartos crecientes y los cuartos menguantes, pero sobre todo los cuartos crecientes
coleccionista de noches, de horas de oscuridad, pero sinceramente lo que más me gusta coleccionar son las
madrugadas con sus colores, las madrugadas tranquilas,
coleccionista de rosas azules, aunque es difícil decidir entre tulipanes y rosas azules, entonces, me declaro coleccionista de rosas azules y tulipanes,
coleccionista de gotas de lluvia, pero antes de coleccionar las gotas prefiero coleccionar las mañanas húmedas, el olor delicioso que desprende la tierra húmeda cuando los rayos del sol la rozan,
coleccionista de colores, solo colores,
coleccionista de susurros, de rafagas de viento,
coleccionista de hojas caídas, coleccionista de hojas naranja, hojas café, quizá, de hojas rojas,
coleccionista de soledad, soledad eterna,
coleccionista de historias viejas, de hojas viejas, de tinta vieja, simplemente de letras,
coleccionista de pensamientos, de sentimientos ocultos en los túneles de la mente,
olvidaba mencionar, coleccionista de miradas y sueños, pero sobre todo soy coleccionista de ilusiones, fantasías, de historias olvidadas y recordadas, de preguntas, de respuestas y de una que otra cosa más que quizá olvidé mencionar, en fin, coleccionista.
coleccionista de risas, pero más que de risas, de lágrimas, aunque no son ni risas ni lágrimas, coleccionista de
expresiones faciales, de marcas de rostro,
coleccionista de instantes, momentos, de minutos, sobre todo una gran coleccionista de segundos, en fin
coleccionista del tiempo,
coleccionista de atardeceres, de amaneceres, aún mejor, coleccionista de rayos de sol o de luz,
coleccionista de lunas llenas, aunque lo que realmente adoro son los cuartos crecientes y los cuartos menguantes, pero sobre todo los cuartos crecientes
coleccionista de noches, de horas de oscuridad, pero sinceramente lo que más me gusta coleccionar son las
madrugadas con sus colores, las madrugadas tranquilas,
coleccionista de rosas azules, aunque es difícil decidir entre tulipanes y rosas azules, entonces, me declaro coleccionista de rosas azules y tulipanes,
coleccionista de gotas de lluvia, pero antes de coleccionar las gotas prefiero coleccionar las mañanas húmedas, el olor delicioso que desprende la tierra húmeda cuando los rayos del sol la rozan,
coleccionista de colores, solo colores,
coleccionista de susurros, de rafagas de viento,
coleccionista de hojas caídas, coleccionista de hojas naranja, hojas café, quizá, de hojas rojas,
coleccionista de soledad, soledad eterna,
coleccionista de historias viejas, de hojas viejas, de tinta vieja, simplemente de letras,
coleccionista de pensamientos, de sentimientos ocultos en los túneles de la mente,
olvidaba mencionar, coleccionista de miradas y sueños, pero sobre todo soy coleccionista de ilusiones, fantasías, de historias olvidadas y recordadas, de preguntas, de respuestas y de una que otra cosa más que quizá olvidé mencionar, en fin, coleccionista.
¿Puedo? ...
¿Puedo llamar a este día realidad?
¿Puedo decir que no estoy imaginando este momento?
¿Puedo jugar con el tiempo, con las horas, con este segundo, con este momento?
¿Puedo cambiar las letras escritas, borrarlas y una vez más volver a escribirlas?
¿Puedo estar cerca y a la vez lejos?
¿Puedo besarte, acariciarte, abrazarte?
¿Puedo tan solo verte por un momento?
¿Puedo ser parte de la noche, de la madrugada, en sí, del día que estas viviendo?
¿Puedo tocar tu rostro y jugar con tu pelo?
¿Puedo guardar este momento?
¿Puedo envolver con tu aroma mi aroma?
¿Puedo ser yo por un momento?
¿Puedo cuestionarte?
El problema no es poder, es que no sé hasta donde puedo llegar,
hasta donde me permitirás tú llegar,
hasta donde el tiempo nos mantendrá cerca,
hasta cuando nos alejará,
hasta cuándo....
¿Puedo saber, hasta cuándo estarás?
¿Puedo saber, si te irás?
¿Puedo saber, si sientes algo por mí?
¿Puedo saber, que son los días?
¿Puedo saber, qué estas haciendo en este momento?
¿Puedo saber, si piensas en mí? - Puedes saber, que yo si pienso en ti -
¿Puedo saber, si mañana al despertar estarás junto a mí?
¿Puedo saber, que dicen tus palabras?
¿Puedo? Dime tú, si acaso puedo...
¿Puedo decir que no estoy imaginando este momento?
¿Puedo jugar con el tiempo, con las horas, con este segundo, con este momento?
¿Puedo cambiar las letras escritas, borrarlas y una vez más volver a escribirlas?
¿Puedo estar cerca y a la vez lejos?
¿Puedo besarte, acariciarte, abrazarte?
¿Puedo tan solo verte por un momento?
¿Puedo ser parte de la noche, de la madrugada, en sí, del día que estas viviendo?
¿Puedo tocar tu rostro y jugar con tu pelo?
¿Puedo guardar este momento?
¿Puedo envolver con tu aroma mi aroma?
¿Puedo ser yo por un momento?
¿Puedo cuestionarte?
El problema no es poder, es que no sé hasta donde puedo llegar,
hasta donde me permitirás tú llegar,
hasta donde el tiempo nos mantendrá cerca,
hasta cuando nos alejará,
hasta cuándo....
¿Puedo saber, hasta cuándo estarás?
¿Puedo saber, si te irás?
¿Puedo saber, si sientes algo por mí?
¿Puedo saber, que son los días?
¿Puedo saber, qué estas haciendo en este momento?
¿Puedo saber, si piensas en mí? - Puedes saber, que yo si pienso en ti -
¿Puedo saber, si mañana al despertar estarás junto a mí?
¿Puedo saber, que dicen tus palabras?
¿Puedo? Dime tú, si acaso puedo...
Pensé...
Pensé que con su mirada, él, iba a guardar la imagen de ella,
Pensé que con sus manos, con sus dedos, dibujaria su figura, trazaría cada una de las formas de su cuerpo,
Pensé que él iba a guardar en un frasco el aroma de su piel, el aroma de su pelo, simplemente su aroma de mujer
Pensé que él iba a guardar en su mente, cada una de las palabras que salieron de sus rojos labios,
Pensé que él iba a guardar en una cajita su sonrisa
Pensé que él iba a guardar en cualquier lugar su mirada
Pensé que él con su sonrisa dibujaría en ella otra sonrisa,
Pensé que él con sus letras, escribiría una historia con ella,
Pensé que él con sus labios la besaría,
Pensé que él con sus palabras la detendría
Pensé que con el vino de sus labios la embriagaría
Pensé que con su veneno la mataría,
Pensé que con su imaginación a otro mundo la llevaría,
Pensé que con su olor la impregnaría
Pensé que bajo la lluvía con ella, él caminaría,
Pensé que se perderían en el mundo,
Pensé que él iba a dibujar un nuevo mundo para ella,
Pensé que él simplemente la vería por la noche, por el día, en medio de la madrugada
Pensé que con su presencia, la ausencia sesaría
Pensé que con su presencia, bastaría
Pensé que con su presencia, sonreiría
Pensé que con su presencia la soledad de iría.
Puedo seguir enumerando una a una todas las cosas que pensé que ella podría cambiar, tan solo con su presencia, tan solo con un momento, tan solo con un instante, pero se quedaron solo en pensamientos, porque él parece que no quiere saber sobre ella o si quiere no lo demuestra, ni siquiera pronuncia una sola palabra, solo la ve, la ve alejarse en silencio hacia el horizonte, la ve alejarse en dirección al sol, durante el atardecer, algunas veces el silencio es mejor que las palabras, pero en este caso, tan solo una palabra puede cambiar los días. El problema no es silencio, el problema es que ella ama el silencio. En el ambiente se siente la tranquilidad de las madrugadas, de las noches, la tranquilidad después de la lluvia, se pueden apreciar los atardeceres y amaneceres, las estrellas y la luna.
Pensé que el silencio era eterno,
Pensé que el momento era eterno,
Pensé que las noches serían eternas,
Pensé que las palabras se seguirían perdiendo,
Pensé que las preguntas serían la guía,
Pensé que él se detendría por un momento, la abrazaría, sonreiría y simplemente se iría
Pensé que una vez más ni una sola palabra diría,
Pensé que esas palabras serían especiales,
Pensé que ella entendería sus palabras,
Tan solo pensé, que de palabras, él y ella no necesitarían, solo necesitarían de instantes, quizá de casualidades, quizá solo de tiempo, tiempo indefinido,
Tan solo pensé, que por un momento finalmente se encontrarían...
Pensé que con sus manos, con sus dedos, dibujaria su figura, trazaría cada una de las formas de su cuerpo,
Pensé que él iba a guardar en un frasco el aroma de su piel, el aroma de su pelo, simplemente su aroma de mujer
Pensé que él iba a guardar en su mente, cada una de las palabras que salieron de sus rojos labios,
Pensé que él iba a guardar en una cajita su sonrisa
Pensé que él iba a guardar en cualquier lugar su mirada
Pensé que él con su sonrisa dibujaría en ella otra sonrisa,
Pensé que él con sus letras, escribiría una historia con ella,
Pensé que él con sus labios la besaría,
Pensé que él con sus palabras la detendría
Pensé que con el vino de sus labios la embriagaría
Pensé que con su veneno la mataría,
Pensé que con su imaginación a otro mundo la llevaría,
Pensé que con su olor la impregnaría
Pensé que bajo la lluvía con ella, él caminaría,
Pensé que se perderían en el mundo,
Pensé que él iba a dibujar un nuevo mundo para ella,
Pensé que él simplemente la vería por la noche, por el día, en medio de la madrugada
Pensé que con su presencia, la ausencia sesaría
Pensé que con su presencia, bastaría
Pensé que con su presencia, sonreiría
Pensé que con su presencia la soledad de iría.
Puedo seguir enumerando una a una todas las cosas que pensé que ella podría cambiar, tan solo con su presencia, tan solo con un momento, tan solo con un instante, pero se quedaron solo en pensamientos, porque él parece que no quiere saber sobre ella o si quiere no lo demuestra, ni siquiera pronuncia una sola palabra, solo la ve, la ve alejarse en silencio hacia el horizonte, la ve alejarse en dirección al sol, durante el atardecer, algunas veces el silencio es mejor que las palabras, pero en este caso, tan solo una palabra puede cambiar los días. El problema no es silencio, el problema es que ella ama el silencio. En el ambiente se siente la tranquilidad de las madrugadas, de las noches, la tranquilidad después de la lluvia, se pueden apreciar los atardeceres y amaneceres, las estrellas y la luna.
Pensé que el silencio era eterno,
Pensé que el momento era eterno,
Pensé que las noches serían eternas,
Pensé que las palabras se seguirían perdiendo,
Pensé que las preguntas serían la guía,
Pensé que él se detendría por un momento, la abrazaría, sonreiría y simplemente se iría
Pensé que una vez más ni una sola palabra diría,
Pensé que esas palabras serían especiales,
Pensé que ella entendería sus palabras,
Tan solo pensé, que de palabras, él y ella no necesitarían, solo necesitarían de instantes, quizá de casualidades, quizá solo de tiempo, tiempo indefinido,
Tan solo pensé, que por un momento finalmente se encontrarían...
Desaparezco por un instante o momento, no sé que es del tiempo, ¿cuándo regreso el silencio y la oscuridad? son esos los que hoy invaden el alrededor, me detengo por un espacio de tiempo, observo la habitación cubierta de sombras, la habitación negra, el silencio apagado del día, la noche más oscura de lo común y la madrugada un caos ambulante, tanto esperar por un segundo perdido, esa obsesión apagada por la tranquilidad de los días, esa que ayer debió estar presente y no estuvo, obsesión diluida por las horas, por los días, por este tiempo que se creo en este espacio, quizá imposible.
La mañana es gris, pero las estatuas verdes parecen estar alegres, a lo largo de la carretera, una que otra asoma sus brazos, una que otra me observa, simplemente las ignoro porque mis pensamientos estar perdidos, estoy entre el manto de la decepción y el olor suave y enfermizo de su cuerpo que se exparse por todo el lugar, no lo quiero sentir porque sé que en cualquier segundo desaparecerá así como lo ha hecho en otras ocasiones, me detengo, espero, así como espero cada noche que el día termine para empezar a disfrutar de la tranquilidad de la madrugada, aún así desaparece, se esfuma, así como también las madrugadas van desapareciendo con los rayos del sol y las estrellas apagan su luz. Tan solo hace falta responder a una pregunta, esa que marcara el camino a seguir durante las siguientes madrugadas.
La mañana es gris, pero las estatuas verdes parecen estar alegres, a lo largo de la carretera, una que otra asoma sus brazos, una que otra me observa, simplemente las ignoro porque mis pensamientos estar perdidos, estoy entre el manto de la decepción y el olor suave y enfermizo de su cuerpo que se exparse por todo el lugar, no lo quiero sentir porque sé que en cualquier segundo desaparecerá así como lo ha hecho en otras ocasiones, me detengo, espero, así como espero cada noche que el día termine para empezar a disfrutar de la tranquilidad de la madrugada, aún así desaparece, se esfuma, así como también las madrugadas van desapareciendo con los rayos del sol y las estrellas apagan su luz. Tan solo hace falta responder a una pregunta, esa que marcara el camino a seguir durante las siguientes madrugadas.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Hojas
La hoja que haya sido manchada hoy no importa, no es necesario saber cual de todas fue, no es necesario que me digas cuál fue la que pinte, ni tampoco quiero saber de que colores la pinte o que fue lo que escribí, tan solo espero haberla manchado, espero haber dejado mi huella en ella.
Las hojas se van llenando una a una, quizá una historia esta siendo escrita tras las rayas y los puntos, en fin, tras cada gota de tinta espero estar presente, espero ser ese grafito del lápiz adherido a la hoja blanca, espero ser el relleno al menos de un pedacito de hoja, no importa lo que escribas, lo que pintes o dibujes, no importa si escribes con un lápiz o con una pluma, no importa si afilas la punta del lápiz, tampoco importa como la afiles, puedes dibujar los días con puntas estándares, puedes trazar las madrugadas con cinceles, si quieres puedes marcar los trazos finos de la noche, de la luna y las estrellas con puntas de agujas, no importa las veces que tengas que afilar la punta el lápiz, tampoco importa el tiempo que te lleve empezar o terminar de pintar una página, solo interesa lo que escribes, trazas, dibujas o esbozas, solo importa lo que quieres plasmar con cada una de las letras que escribes, con cada punto, con cada línea, que importa si es un lápiz o una pluma, que importa si usas tinta verde o negra, solo importa, solo interesa eso que esta escondido tras cada una de la hojas, tras cada punto, cada letra, cada dibujo, cada historia escrita.
No importa cuántas hojas sean, cuántas hojas hayas escrito antes, cuántas te quedan por escribir, tampoco interesa que has escrito o que has dibujado, tampoco interesa que escribirás o qué dibujaras, solo interesa esa hoja que estas pintando en este preciso momento, las letras que estas escribiendo y los trazos que estas realizando, en este preciso momento.
Las hojas se van llenando una a una, quizá una historia esta siendo escrita tras las rayas y los puntos, en fin, tras cada gota de tinta espero estar presente, espero ser ese grafito del lápiz adherido a la hoja blanca, espero ser el relleno al menos de un pedacito de hoja, no importa lo que escribas, lo que pintes o dibujes, no importa si escribes con un lápiz o con una pluma, no importa si afilas la punta del lápiz, tampoco importa como la afiles, puedes dibujar los días con puntas estándares, puedes trazar las madrugadas con cinceles, si quieres puedes marcar los trazos finos de la noche, de la luna y las estrellas con puntas de agujas, no importa las veces que tengas que afilar la punta el lápiz, tampoco importa el tiempo que te lleve empezar o terminar de pintar una página, solo interesa lo que escribes, trazas, dibujas o esbozas, solo importa lo que quieres plasmar con cada una de las letras que escribes, con cada punto, con cada línea, que importa si es un lápiz o una pluma, que importa si usas tinta verde o negra, solo importa, solo interesa eso que esta escondido tras cada una de la hojas, tras cada punto, cada letra, cada dibujo, cada historia escrita.
No importa cuántas hojas sean, cuántas hojas hayas escrito antes, cuántas te quedan por escribir, tampoco interesa que has escrito o que has dibujado, tampoco interesa que escribirás o qué dibujaras, solo interesa esa hoja que estas pintando en este preciso momento, las letras que estas escribiendo y los trazos que estas realizando, en este preciso momento.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Traje original.
¿Quién es? ¿Quién se acerca? No es más que la sombra de los árboles que se acercan, se alejan, se asoman, es el reflejo del suave movimiento en la oscuridad. La luna vestida de gala, su vestido gris hecho con el manto suave y denso de las nubes, esas que se adueñan de su brillo amarillo, ese brillo que se deja entrever de vez en cuando.
El aire bailando de un lugar a otro haciendo del cielo, su pista de baile, agita todo lo que esta en su camino, convierte con su sinfonía a cada hoja de los árboles en sus damas de baile, sus bailarinas, choca con los sombreros de las viejas casas, con las tejas de los techos, se lleva los sombreros medio puestos de las elegantes damas que se pasean en la densa noche por la silenciosa ciudad, en medio de la fría noche.
La luna opaca, sin su brillo habitual, sin ser esa luna que enamora a escritores y canta junto a los músicos, esa luna amarilla que los amantes esperan solo para pintar o escribir esa historia que será contada a otras generaciones, contaran como bajo la luna sus labios se rozaron, sus miradas se encontraron, sus cuerpos se fundieron y se convirtieron en uno solo, todos en busca de su historia de amor de luna llena.
Son solo los árboles bailando la sinfonía del viento, es solo el susurro del viento, es su voz la que me invita a caminar, me guía a través de las calles, me muestra la cuidad, me envuelve, me cubre, me abraza, me besa, los amantes caminando e ignorando a todo el que esta alrededor, chocan unos con otros, fingen estar solos, sin embargo yo, como un fantasma de media noche te busco, esperando que cuando te encuentre me veas, ahora me disfrazo de ella para que me veas, para que hablemos, la lluvia empieza a caer en la madrugada, todos se han ido, finalmente estamos solos, contemplando la lluvia, el viento mezclado con las gotas de agua fría, se han puesto de acuerdo, solo quieren quitarme mi disfraz, borrar la falsedad, no quieren que me oculte más, no quieren que una vez más simplemente sea ella, por eso es que el viento me envuelve una vez más, me desviste y me viste con mi traje original.
El aire bailando de un lugar a otro haciendo del cielo, su pista de baile, agita todo lo que esta en su camino, convierte con su sinfonía a cada hoja de los árboles en sus damas de baile, sus bailarinas, choca con los sombreros de las viejas casas, con las tejas de los techos, se lleva los sombreros medio puestos de las elegantes damas que se pasean en la densa noche por la silenciosa ciudad, en medio de la fría noche.
La luna opaca, sin su brillo habitual, sin ser esa luna que enamora a escritores y canta junto a los músicos, esa luna amarilla que los amantes esperan solo para pintar o escribir esa historia que será contada a otras generaciones, contaran como bajo la luna sus labios se rozaron, sus miradas se encontraron, sus cuerpos se fundieron y se convirtieron en uno solo, todos en busca de su historia de amor de luna llena.
Son solo los árboles bailando la sinfonía del viento, es solo el susurro del viento, es su voz la que me invita a caminar, me guía a través de las calles, me muestra la cuidad, me envuelve, me cubre, me abraza, me besa, los amantes caminando e ignorando a todo el que esta alrededor, chocan unos con otros, fingen estar solos, sin embargo yo, como un fantasma de media noche te busco, esperando que cuando te encuentre me veas, ahora me disfrazo de ella para que me veas, para que hablemos, la lluvia empieza a caer en la madrugada, todos se han ido, finalmente estamos solos, contemplando la lluvia, el viento mezclado con las gotas de agua fría, se han puesto de acuerdo, solo quieren quitarme mi disfraz, borrar la falsedad, no quieren que me oculte más, no quieren que una vez más simplemente sea ella, por eso es que el viento me envuelve una vez más, me desviste y me viste con mi traje original.
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